La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Alejandro Gutman llega puntual a la cita, en el bar de una librería porteña, con la misma energía con la que llena estadios y gimnasios de jóvenes salvadoreños. El empresario argentino, desde hace veinticinco años dedicado a proyectos sociales en El Salvador, habla con la convicción de quien ha repetido su relato cientos de veces ante auditorios muy distintos —jóvenes de barrios marcados por las pandillas, diplomáticos en Naciones Unidas, empresarios escépticos— y sigue creyendo en él. “Hay que estar”, repite varias veces durante la charla, una frase del ex director técnico Carlos Bilardo que usa como resumen de su método: no se cambia la vida de una comunidad desde un escritorio.

En El Salvador Gutman construyó, primero desde la sociedad civil y ahora desde el Estado, un modelo que bautizó “cultura de la integración”: la idea de que la pobreza no se combate solo con dinero, sino tendiendo puentes —en la escuela, la universidad, la empresa— entre los sectores marginados y el resto de la sociedad. Hoy preside, con carácter ad honorem, la Dirección de Integración, el organismo que el presidente Nayib Bukele creó a su medida para convertir en política pública lo que antes hacía, con recursos mucho más escasos, al frente de la Fundación Forever.

El 23 de agosto, Bukele anunció ante un estadio Mágico González repleto de jóvenes la entrega de 50.000 becas para estudios superiores, respaldadas por un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo. El próximo 29 de septiembre miles de bachilleres de escuelas públicas recibirán la certificación que los habilita a inscribirse en la universidad. Gutman, que fue el arquitecto técnico de ese anuncio, lo resume sin matices: “Para el país marca un cambio de época, una nueva etapa, un cambio de sistema”, dice. “Para mí es la concreción de una utopía, de una lucha de veinticinco años.”

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte