Iba a morir ayer domingo /
A último momento le negaron la eutanasia a Martha Sepúlveda
Martha Sepúlveda, colombiana y de 51 años, sabía que iba a morir este domingo 10 de octubre y se preparaba para recibir, con paz y tranquilidad, su destino final. La mujer padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad que la incapacitó al punto de dejarla casi postrada. Es por eso que luego de que la Corte Constitucional de Colombia amplió el derecho a la muerte digna para pacientes no terminales como ella, cuatro días después, el 27 de agosto, ella solicitó el procedimiento a su prestador de salud, según informó en su momento la televisora colombiana Caracol. El 6 de agosto ya tenía aprobada la eutanasia y se definió que la fecha en la que se llevaría a cabo fuera este domingo 10 de octubre. Sepúlveda se convertiría de esa forma, en la primera persona en la historia en recibir la eutanasia sin padecer una enfermedad terminal.
Sin embargo, este sábado el Instituto Colombiano del Dolor (Incodol) comunicó que su Comité Científico Interdisciplinario decidió cancelar el procedimiento, argumentando que luego de analizar “de forma amplia y suficiente” la solicitud de Sepúlveda, concluyeron que la paciente “no cumple con el criterio de terminalidad como se había considerado en el primer comité”, tal como informa el medio local, El Espectador, que agrega que el 6 de agosto de 2021, el ente que ahora niega la eutanasia, certificó el avance progresivo de la enfermedad de Sepúlveda, por lo que autorizó el procedimiento.
Sepúlveda dijo ante Noticias Caracol que se siente “agotada” por una enfermedad que no le permite mover las piernas, lo que la hace sentirse “una carga” y explicó que su decisión no tenía vuelta atrás, siendo respaldada por su mismo hijo.
La decisión de Sepúlveda creó una fuerte polémica en la Iglesia Católica colombiana, dado que ella se define a sí misma como católica. En su entrevista con la televisión, ella dijo: “Si es desde el plano espiritual, yo estoy totalmente tranquila. Soy una persona católica, me considero muy creyente de Dios, pero, repito, Dios no me quiere ver sufrir a mí y yo creo que a nadie. Ningún padre quiere ver sufrir a sus hijos”