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La tarde del 19 de julio de 2025, Daniel Ortega volvió a ocupar el podio de la Plaza de la Revolución en Managua. Fue su reaparición pública tras semanas de rumores sobre su salud, alimentados por su ausencia en actos oficiales, su figura cada vez más ausente en el aparato estatal y un video publicado a finales de mayo por el régimen donde apenas podía caminar y hablaba con dificultad. Esta vez no fue distinto: el dictador apareció visiblemente deteriorado, con la mirada perdida y un discurso incoherente que dejó en evidencia el declive físico del caudillo nicaragüense que lleva casi dos décadas continuas en el poder.

El acto, que conmemoraba el 46 aniversario del triunfo de la revolución sandinista, se convirtió en una escena cuidadosamente coreografiada por Rosario Murillo, su esposa, copresidenta y heredera designada. Jóvenes de la Juventud Sandinista, vestidos con camisetas blancas y pañoletas rojinegras al cuello, coreaban “¡Daniel! ¡Daniel!” como si trataran de reanimar al líder. Fue entonces cuando Ortega, en tono titubeante, respondió: “Todos somos Daniel, todos, desde el que tiene menor edad, o la muchacha que tiene menor edad, hasta el joven que tiene mayor edad, y ya no digamos el pueblo. Todos somos Daniel”.

La frase marcó un giro en su retórica. Acostumbrado a repetir los mismos ataques al “imperio yanqui” y hablar de conspiraciones internacionales, Ortega introdujo un mensaje cargado de simbolismo político: “Todos somos Daniel” sonó, para muchos analistas, como una despedida, un testamento político y una advertencia.

Con casi 80 años y múltiples señales de quebranto en su salud, entre ellas, su dificultad para caminar, sus prolongadas ausencias, el discurso deshilvanado y su extrema dependencia de Murillo, Ortega parece haber aceptado que su tiempo se agota.

Desde 2021 se especula sobre su condición médica: hipertensión severa, posibles episodios de isquemia cerebral y problemas respiratorios. La última grabación de mayo mostró a un Ortega frágil, apenas sostenido por su esposa, incapaz de dirigir un acto solo.

Desde hace varios meses se especula sobre el avance de una enfermedad crónica. En mayo, se reportó que Ortega reapareció luego de prolongadas ausencias públicas, en un video donde se le observaba pálido, con dificultad para caminar, acompañado estrechamente por Rosario Murillo y asistido al desplazarse.


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