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En Uruguay, la garrapata genera pérdidas estimadas enUS$ 50 millones anuales para el sector ganadero. A este perjuicio económico se suma el impacto sanitario en los animales, la resistencia creciente a productos químicos y los riesgos comerciales por residuos en la carne y subproductos. Frente a esta situación, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) organizaron una actividad previa al lanzamiento del Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata, previsto para el 26 de agosto.

Una emergencia parasitaria

El director de Sanidad Animal del MGAP, Dr. Carlos Fuellis, definió la situación como una “emergencia parasitaria”. Destacó el aumento sostenido de la prevalencia, la expansión en zonas antes libres, la aparición de focos multirresistentes y la presencia de residuos de garrapaticidas en productos animales, con riesgo para los mercados internacionales y el consumo interno.

Objetivos estratégicos del plan

El Plan Nacional establece tres ejes centrales: Controlar la garrapata en la zona endémica, Erradicarla de las áreas libres, Consolidar el enfoque de “Una salud”, que integra bienestar animal, inocuidad de alimentos y sostenibilidad.

Entre las metas específicas se incluyen: Realizar un diagnóstico de base con muestreos y registros. Ampliar el acceso a hemovacunas para reducir enfermedades transmitidas por garrapatas. Mitigar la resistencia mediante diagnósticos de sensibilidad y uso responsable de acaricidas. Eliminar residuos químicos en carne y subproductos, reactivando programas de control como El Vigía y fortaleciendo los puestos sanitarios en rutas estratégicas.

Marco legal y controles sanitarios

Fuellis resaltó la importancia de retomar la Ley de Garrapata Nº 18.268 (2008), que brinda herramientas normativas para enfrentar la emergencia. Su aplicación permitiría reforzar la fiscalización de productos veterinarios y asegurar un control sanitario más estricto.

La apuesta a la innovación científica

El Dr. Alejo Menchaca, coordinador de la Plataforma de Salud Animal de INIA, presentó una línea de investigación innovadora: el desarrollo de un control biológico-genético que busca interrumpir el ciclo reproductivo de la garrapata. La estrategia consiste en producir machos con un genoma modificado que impida la supervivencia de hembras en su descendencia, reduciendo progresivamente la población sin necesidad de químicos.

Menchaca subrayó que Uruguay pierde cerca de US$ 1.000 millones anuales por problemas sanitarios en animales, mientras la inversión en investigación sigue siendo baja. Apostar a la innovación es clave para lograr soluciones sostenibles.

Experiencias en el campo

El Dr. Pablo Parodi compartió experiencias prácticas, resaltando que la estrategia debe centrarse en el control sostenido más que en la erradicación total. Recomendó: Rotación de acaricidas según pruebas de sensibilidad. Aplicación de medidas de bioseguridad predial. Uso complementario de hemovacunas. Registro sistemático de datos para adaptar las prácticas a cada establecimiento.

Riesgos para la inocuidad y mercados

El Dr. Diego Moreira, coordinador del Programa Nacional de Residuos Biológicos, informó que se analizan unas 7.000 muestras anuales, con menos del 1% de no conformidad. Sin embargo, los residuos más detectados corresponden a garrapaticidas como fipronil, clorpirifós y etión. Su uso indebido amenaza la inocuidad y puede cerrar mercados clave como la Unión Europea o China.

Un desafío interinstitucional

Los expositores coincidieron en que el éxito del plan depende de la articulación entre instituciones, academia y productores. En palabras finales: “No hay manera de enfrentar este problema individualmente; el trabajo conjunto es la única vía para una solución sostenible”.

 

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