Ex presidente Luis Alberto Lacalle Herrera /
Alertó sobre desorden global, Trump y riesgos para Uruguay
En un reportaje concedido en Punta del Este, el expresidente de la República, Luis Alberto Lacalle Herrera, trazó un diagnóstico severo del escenario internacional, al que definió como inestable, imprevisible y carente de reglas claras. Su análisis tuvo como punto de partida el liderazgo de Estados Unidos bajo Donald Trump, a la crisis internacional y a las consecuencias para países como Uruguay.
Un escenario global complejo
Lacalle Herrera sostuvo que el problema central no radica únicamente en la figura de Trump, sino en lo que representa: un liderazgo global sin contrapesos efectivos. A su entender, el presidente estadounidense encarna un estilo de conducción basado en el “repentinismo” y el capricho, donde las decisiones estratégicas se anuncian sin procesos diplomáticos ni respeto por normas consolidadas. Ese comportamiento, lo que resulta “gravísimo” cuando quien lo ejerce es el actor con mayor poder e influencia a nivel mundial.
Como ejemplo de esa lógica arbitraria, apuntó a acciones de la política exterior norteamericana, en las que anuncios sorpresivos sustituyen a la diplomacia tradicional. Así, comparó la pretensión de adquirir Groenlandia con una decisión inmobiliaria personal, para graficar la banalización de asuntos estratégicos de alcance global.
El uso de aranceles como herramienta de presión
El expresidente también cuestionó el uso de los aranceles como herramienta de presión política, señalando que ese mecanismo erosiona las reglas del comercio internacional y refuerza un clima de inestabilidad. Advirtió que el mundo atraviesa una profunda crisis del derecho internacional, donde las normas pierden peso frente a los intereses coyunturales de las grandes potencias.
Su análisis incluyó una referencia crítica a la situación de Venezuela. Según Lacalle Herrera, el caso venezolano expone cómo los discursos en defensa de la democracia pueden diluirse cuando entran en juego intereses concretos, como el petróleo. A su juicio, la permanencia intacta del aparato de poder chavista, más allá de los gestos simbólicos, revela un cambio de prioridades en la política internacional y deja en evidencia la fragilidad de los argumentos ideológicos.
Suspender visas de residencia, una advertencia
En ese contexto global, el expresidente se refirió a las recientes medidas Estados Unidos hacia Uruguay, como la inclusión del país en un listado que congeló visas de residencia. Interpretó esa decisión como un gesto político, una forma de manifestar disconformidad con determinadas posturas asumidas por Uruguay en el plano internacional, más que como una medida administrativa menor.
Diagnóstico que lo llevó a cuestionar el rumbo de la política exterior uruguaya. Sin desconocer la legitimidad del gobierno, Lacalle Herrera consideró que existe un sesgo excesivamente ideológico y poco realista en algunas definiciones, lo que puede resultar especialmente riesgoso para un país pequeño, abierto y dependiente del comercio exterior. Señaló, como ejemplo, la falta de pronunciamientos oficiales ante determinados hechos vinculados a la defensa de la democracia en la región.
Los actores globales
Finalmente, amplió su mirada hacia otros actores globales. Mencionó la guerra entre Rusia y Ucrania como muestra de un escenario donde las potencias actúan con escasos límites, y contrastó esa dinámica con la estrategia de China, basada en la paciencia y la planificación de largo plazo.
Sin ofrecer recetas, Lacalle Herrera emitió una advertencia clara: en un mundo cada vez más desordenado y gobernado por impulsos, la política exterior exige prudencia, realismo y claridad estratégica. Todo lo que para Uruguay, genera un riesgo concreto con costos potencialmente altos.