La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

“Tras la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el proceso ingresó en una fase que, en apariencia, luce más administrativa que política. Sin embargo” - advierte el ex vicecanciller Nicolás Albertoni -  “es precisamente en esta etapa donde se define su verdadera viabilidad. La discusión ya no gira en torno a cláusulas técnicas ni a cuadros arancelarios, sino al momento y la forma de su implementación.”

El clima en Europa

“El clima es de cautela. Algunos eurodiputados y ex negociadores han comenzado a referirse al tratado como el “acuerdo fuego”: no por defectos jurídicos ni por un impacto económico disruptivo, sino porque su sola mención activa reacciones políticas inmediatas. El acuerdo “quema” en el debate público europeo si no está respaldado por un sólido blindaje político.” La discusión del presupuesto comunitario europea plurianual reavivó tensiones sobre la Política Agrícola Común, por que “el tratado terminó funcionando como un “punching ball” político, aun cuando el volumen proyectado de comercio agropecuario no alteraría estructuralmente el mercado europeo. A ello se suma el avance de fuerzas escépticas frente al comercio internacional y una mayor sensibilidad social ante la apertura externa. El Mercosur no es el problema en sí; es el canal por el cual se expresan debates más profundos sobre soberanía, regulación y globalización. 

No hay aspectos jurídicos que frenen el acuerdo

En este marco, el Parlamento Europeo solicitó un dictamen al Tribunal de Justicia sobre determinados aspectos del acuerdo, un procedimiento que podría extenderse por más de un año. Jurídicamente, esta consulta no bloquea la aplicación provisional. Sin embargo, el debate es político: algunos eurodiputados temen que avanzar en esa dirección reduzca su margen de influencia institucional, lo que podría reactivar resistencias en la etapa de ratificación definitiva.

Aplicación provisional es posible

También circula un argumento pragmático: si la aplicación provisional funciona sin efectos adversos visibles —especialmente en agricultura— buena parte de la tensión podría disiparse. No sería un atajo, sino una validación práctica en un debate dominado más por percepciones que por datos. Para el Mercosur, el mensaje es claro. No enfrenta hoy un obstáculo jurídico en Europa, sino una sensibilidad política coyuntural. Completar los procedimientos internos y demostrar compromiso puede modificar la dinámica. Además, no debería limitarse el avance al componente comercial. El pilar político y de cooperación —que incluye diálogo institucional, agenda climática e innovación— es la arquitectura estratégica del vínculo. “En un mundo fragmentado y con reglas comerciales erosionadas, el acuerdo con la Unión Europea es más que aranceles: es una señal de previsibilidad y de compromiso con normas compartidas. La ventana está abierta. La clave, hoy, no es solo jurídica, sino estratégica” culmino Albertoni.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte