Se tensa la relación entre el PIT-CNT y el ministro Oddone /
El impuesto del 1% a los más ricos no está en los planes del gobierno
A pocas semanas de que el Parlamento comience a analizar la próxima Rendición de Cuentas, la relación entre el PIT-CNT y el gobierno nacional, particularmente con el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, muestra señales de creciente tensión. Durante el último paro general parcial convocado por la central sindical, el PIT-CNT volvió a colocar sobre la mesa tres grandes reivindicaciones que considera estratégicas para el país: una reforma laboral que incluya la reducción de la jornada semanal a 40 horas y el reconocimiento de los trabajadores de plataformas digitales como empleados dependientes; una reforma tributaria de segunda generación que contemple la aplicación de un impuesto adicional al 1% más rico de la población; y una reforma integral de los mecanismos de protección social.
Un reiterado NO del Ministro Oddone
Sin embargo, desde el Ministerio de Economía la respuesta fue categórica. Consultado sobre la posibilidad de analizar el planteo sindical referido a gravar a los sectores de mayores ingresos, Oddone descartó cualquier posibilidad de negociación. "No es que esté dispuesto a reconsiderar la negativa. Hemos dicho que esa iniciativa no es para este período de gobierno. El país tiene un conjunto de condicionantes por los cuales esta no es una discusión para este período", afirmó el jerarca, reiterando que la propuesta no forma parte de los lineamientos económicos definidos por la actual administración. La iniciativa impulsada por el PIT-CNT propone aplicar una sobretasa anual sobre el patrimonio de las personas físicas con activos superiores al millón de dólares. Según estimaciones manejadas por la propia central sindical, la medida alcanzaría a unas 25.000 personas y permitiría generar recursos adicionales para fortalecer áreas sociales consideradas prioritarias.
Preocupación sindical por un eventual ajuste
El debate sobre nuevas fuentes de financiamiento se produce en un contexto de creciente preocupación dentro del movimiento sindical respecto a los criterios que el Ministerio de Economía estaría aplicando para la elaboración de la Rendición de Cuentas. Dirigentes del PIT-CNT sostienen que disponen de documentación interna del MEF en la que se establece que la Rendición será de "costo cero". Además, denuncian que aquellos organismos públicos que no ejecuten la totalidad de los créditos presupuestales asignados durante el ejercicio vigente podrían ver reducido su presupuesto futuro al nivel efectivamente ejecutado.
Para la central sindical, esta orientación implica una política de ajuste encubierto. Según sus representantes, resulta especialmente preocupante porque se aplica sobre un presupuesto que ya había sido considerado insuficiente cuando fue aprobado, con un incremento global estimado en apenas 250 millones de dólares para todo el quinquenio. A ello se suma, según la visión sindical, un problema derivado de las proyecciones macroeconómicas utilizadas para elaborar el presupuesto. Mientras el crecimiento esperado se ubicaba entre 2,2% y 2,3%, la economía terminó expandiéndose alrededor de 1,8%, generando una brecha entre los ingresos previstos y los efectivamente obtenidos por el Estado.
El debate sobre el déficit fiscal
La discusión también se traslada al terreno fiscal. Con un déficit que ronda el 4,5% del Producto Interno Bruto, desde el PIT-CNT cuestionan que el debate público se concentre exclusivamente en el tamaño del Estado y en el gasto vinculado al empleo público. Los dirigentes sindicales sostienen que una parte importante del desequilibrio fiscal responde a las exoneraciones tributarias otorgadas a grandes empresas y a determinados sectores productivos. En particular, señalan que el sector rural realiza aportes significativamente menores a la seguridad social en comparación con los trabajadores dependientes, quienes contribuyen con tasas considerablemente más elevadas.
Mientras el gobierno insiste en la necesidad de mantener la prudencia fiscal y preservar los equilibrios macroeconómicos, el movimiento sindical reclama una mayor redistribución de la carga tributaria y un incremento de los recursos destinados a políticas sociales. La discusión promete convertirse en uno de los principales focos de debate político y económico durante el tratamiento de la Rendición de Cuentas, una instancia que pondrá a prueba la capacidad del gobierno para conciliar las demandas sociales con las restricciones presupuestales que enfrenta el país.