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El comienzo de 2026 trajo consigo una novedad poco alentadora para quienes utilizan vehículos eléctricos en Uruguay: cargar en la red pública de UTE es ahora sensiblemente más caro. La empresa estatal aplicó un ajuste que combina dos factores que, sumados, provocaron un impacto muy superior al de la suba general de tarifas eléctricas. Por un lado, se aplicó el incremento promedio del 4% que UTE definió para sus tarifas. Pero, además, se sumó un 5% adicional específico para el servicio de carga de vehículos eléctricos en vía pública, lo que llevó el aumento directo por encima del resto de los servicios eléctricos. A eso se agregó un elemento clave: la eliminación de beneficios que venían funcionando como un fuerte incentivo para la movilidad eléctrica.

La eliminación de la bonificación del 30%

Hasta fines de 2025, los usuarios de la red pública de cargadores de UTE contaban con una bonificación del 30% en el precio del kWh. Ese descuento era uno de los pilares del esquema de estímulo al uso de autos eléctricos, ya que permitía que cargar en la vía pública fuera relativamente accesible, especialmente para quienes no tienen la posibilidad de instalar un cargador domiciliario.
Sin embargo, a partir de enero de 2026 ese beneficio fue eliminado. El efecto combinado entre el aumento tarifario y la quita del descuento es contundente: el encarecimiento real para el usuario puede llegar al 56% en comparación con el año anterior, según estimaciones basadas en los nuevos valores. Para muchos conductores, esto se traduce en una experiencia concreta: cargar el auto eléctrico en un punto público hoy cuesta sensiblemente más que hace apenas unos meses, erosionando una de las ventajas económicas que tradicionalmente se asociaban a este tipo de movilidad.

Nuevas tarifas: cuánto cuesta cargar hoy

Con el nuevo esquema en vigencia, UTE definió valores diferenciados según el tipo de cargador utilizado. Los montos incluyen un cargo fijo por conexión más el precio por kilovatio hora consumido. En carga lenta (corriente alterna, CA), el cargo base pasó a ser de $54,8, mientras que el precio por kWh quedó fijado en $10,4. En el caso de la carga rápida (corriente continua, CC), que permite recuperar energía en mucho menos tiempo, el cargo base subió a $132,9 y el costo por kWh se estableció en $11,8. Estos valores hacen que una carga completa, dependiendo del tamaño de la batería y del tipo de cargador, pueda representar un gasto notablemente mayor que en el pasado reciente.

Un mensaje implícito: cargar en casa es más conveniente

Mientras endurece los precios de la red pública, UTE mantiene y promueve con fuerza su estrategia de carga domiciliaria, especialmente a través del llamado Plan Inteligente. Este plan permite a los usuarios acceder a tarifas significativamente más bajas durante el horario valle, es decir, en los momentos del día en que la demanda eléctrica es menor.
En esos horarios, el costo por kWh es considerablemente inferior al que se paga en los cargadores públicos, lo que hace que cargar el vehículo en casa sea hoy, por lejos, la opción más económica. El mensaje implícito es claro: la red pública pasa a ser un complemento —útil para viajes, emergencias o usuarios sin alternativa—, pero no el lugar ideal para realizar la carga habitual.

 

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