20 años de Trazabilidad /
Destacaron su importancia como garantía de la producción ganadera.
Uruguay conmemoró los 20 años del Sistema de Trazabilidad Ganadera Individual Obligatoria, una política de Estado que se consolidó como pilar de la producción y la sanidad animal, y como una herramienta estratégica para garantizar el origen de los productos, fortalecer el acceso a los mercados y generar confianza en los alimentos que produce el país.
En su discurso, el Ministro de Ganadería Dr. Alfredo Fratti destacó que, después de 20 años y pese al avance exponencial de la tecnología, el país continúa ocupando una posición excepcional a nivel internacional. Subrayó especialmente que la trazabilidad trascendió gobiernos y administraciones hasta transformarse en una verdadera política de Estado y un bien público.
Por su parte, el director del SNIG, Gabriel Osorio, proyectó un futuro en el que la trazabilidad permita acreditar nuevos atributos de la producción: el balance entre captura de carbono y emisiones de metano, la protección de la biodiversidad, los bosques y los pastizales nativos, además de las garantías sanitarias y de origen ya existentes. Sostuvo que el liderazgo alcanzado por Uruguay debe defenderse mediante la innovación y el desarrollo de nuevas aplicaciones del sistema, incluida su utilización en áreas como el combate a la garrapata.
INSIGNIA PAIS
La trazabilidad permite conocer el origen de cada animal, seguir sus movimientos y cambios de propiedad y vincular esa información con el proceso industrial. Pero su valor va mucho más allá del registro: brinda garantías sanitarias, mejora la capacidad de respuesta ante emergencias, facilita el acceso a mercados exigentes y fortalece la confianza en los alimentos que produce el país.
El sistema permite seguir la vida de cada bovino desde su nacimiento hasta su ingreso a la planta frigorífica. La articulación de ambos sistemas hace posible vincular el corte de carne con el animal del que proviene y realizar también el recorrido inverso.
Esta capacidad es decisiva para la seguridad sanitaria y alimentaria. Ante un brote de enfermedad, la trazabilidad permite identificar con rapidez los animales involucrados, reconstruir sus movimientos y delimitar las acciones de control. También respalda la certificación veterinaria electrónica, el control de permanencia previo a la faena y la verificación de las condiciones requeridas por cuotas de exportación como Hilton y 481. En otras palabras, transforma datos confiables en capacidad concreta de prevención, fiscalización y respuesta.
ACCESO GENERAL
La trazabilidad también es una herramienta de equidad. Al tratarse de un sistema público, obligatorio y de alcance nacional, todos los productores acceden a las mismas garantías, con independencia de su escala. Su solidez descansa en la conducción del Estado y en la participación coordinada del sector productivo, la industria, los operadores privados y las instituciones vinculadas a la cadena cárnica.
Para un país que no compite por volumen, la confianza es un factor de diferenciación. La producción a cielo abierto, basada mayoritariamente en pastizales naturales, el buen estatus sanitario y una trazabilidad robusta posicionan a Uruguay como proveedor confiable de alimentos de calidad para el mundo.
Celebrar estos veinte años es reconocer una decisión colectiva de largo plazo. La trazabilidad individual obligatoria nació de la experiencia acumulada, respondió a desafíos sanitarios y comerciales concretos y se consolidó gracias a la continuidad institucional y al compromiso de miles de actores en todo el país.