Universitario Dorado /
El sábado 3 de octubre en Plaza Artigas con básquetbol inclusivo
En su visita a LA PRENSA, Guadalupe Núñez y Pilar Galli dos estudiantes en Trabajo Social fueron las encargadas de dar a conocer la actividad prevista para el sábado 3 de octubre en la Plaza Artigas desde las 9 de la mañana, para una jornada de actividad con los jóvenes a través del básquetbol. El deporte es más que una actividad física. Puede convertirse en un espacio de encuentro, integración y desarrollo personal.
Esa es la mirada que desde hace tres años impulsa el proyecto de básquetbol inclusivo y adaptado del Club Atlético Universitario de Salto, una propuesta que actualmente reúne entre 25 y 30 niños, adolescentes y adultos. La iniciativa surgió a partir de una invitación de Ramiro Mazzula, quien impulsó el proyecto con una mirada que trascendiera lo estrictamente deportivo. El objetivo fue incorporar una dimensión social y recreativa, generando un espacio donde los participantes no solamente aprendieran a jugar al básquetbol, sino que también pudieran compartir, integrarse y sentirse parte de un grupo.
Actualmente, las actividades se desarrollan todos los sábados, de 11 a 12 horas, con la participación de los entrenadores Dante Magnone y Agustina Cunha. Junto a ellos trabajan como coordinadoras Guadalupe Núñez y Pilar Galli, estudiantes de la Licenciatura en Trabajo Social, quienes aportan una perspectiva vinculada al acompañamiento social y familiar.
ACOMPAÑAR A CADA PARTICIPANTE
El proyecto está abierto a todas las edades y busca incluir diferentes situaciones de discapacidad. Entre los participantes actuales hay niños con síndrome de Down, autismo e hiperactividad. La intención es que ninguna persona quede excluida por sus características o necesidades particulares.
Dentro de la cancha, las coordinadoras cumplen una función que complementa el trabajo de los entrenadores. Algunos niños necesitan mayor atención, otros pueden dispersarse durante la actividad y también hay quienes requieren pausas activas. El propósito es que todos tengan apoyo y que ninguno se sienta solo durante la práctica. Mientras los entrenadores desarrollan una propuesta deportiva común, las coordinadoras acompañan a quienes necesitan una atención específica.
La propuesta es actualmente recreativa y de básquetbol adaptado, pero existe una aspiración de futuro: que aquellos participantes que logren avanzar puedan incorporarse progresivamente a las categorías convencionales del club, como U12 o U14, y eventualmente competir.
De hecho, algunos ya han comenzado ese proceso. La inclusión, explican las coordinadoras, no consiste solamente en crear un espacio separado, sino también en ofrecer la posibilidad de continuar creciendo dentro de la estructura deportiva del club.
“QUE SE SIENTAN PARTE”
Uno de los principales objetivos del proyecto es evitar que la discapacidad se transforme en una etiqueta. Por esa razón, este año el grupo decidió dejar atrás la denominación “Rojo Inclusivo” para adoptar el nombre “Universitario Dorado”.
El cambio, explicaron, responde a la intención de evitar una identificación que marque una diferencia entre categorías y de presentar al grupo como parte integral de Universitario. El nuevo nombre fue elegido junto con las familias de los participantes.
Para las jóvenes coordinadoras, el resultado más importante no se mide únicamente en la capacidad de picar una pelota, hacer un pase o convertir un lanzamiento. El verdadero avance aparece cuando los niños logran integrarse, formar vínculos y sentirse parte de un grupo.
Ese trabajo también involucra a las familias. Una de las experiencias desarrolladas fue una actividad por el Día de las Familias, en la que padres y participantes compartieron la cancha y jugaron juntos al básquetbol. La instancia fue valorada como una experiencia especialmente satisfactoria.
TRABAJO SOCIAL
La participación de Guadalupe y Pilar en el proyecto también está estrechamente relacionada con su formación universitaria. Ambas estudian Trabajo Social y explican que su llegada al básquetbol inclusivo les permitió comenzar a formarse en el área de la discapacidad.
Su trabajo parte de una idea central: acompañar sin juzgar y brindar herramientas para que las personas puedan desarrollarse. Para ello también buscan complementar su formación con otros profesionales, entre ellos psicólogos y maestras, además de participar en cursos vinculados al autismo. La intención es construir un abordaje interdisciplinario.
La carrera de Trabajo Social tiene una duración de cuatro años más una tesis, y ofrece posibilidades de actuación en distintas áreas: discapacidad, salud, vejez, educación, consumo problemático y personas en situación de calle, entre otras. En Salto, según explicaron las estudiantes, la demanda laboral específica no es tan amplia como en otros departamentos del país.
MÁS ACCESIBILIDAD Y NUEVOS DESAFÍOS
Uno de los desafíos centrales del proyecto es mejorar la infraestructura del club. Actualmente existe una escalera que dificulta el acceso de personas que utilizan silla de ruedas. Por ese motivo, se trabaja en la posibilidad de instalar una plataforma elevadora que permita alcanzar una accesibilidad plena. Según señalaron las coordinadoras, el proyecto ya fue presentado y se realizan gestiones junto al Ministerio de Obras Públicas.
Al tratarse de una propuesta gratuita, el apoyo de instituciones y empresas resulta fundamental. También se buscan nuevos elementos deportivos, como aros y pelotas, además de generar actividades fuera del club.
En ese camino, el grupo proyecta visitas y salidas recreativas, entre ellas una posible excursión a la represa y a Energimundo. También existe el objetivo de ampliar la cantidad de participantes y generar nuevas experiencias.
JORNADA PARA TODA LA COMUNIDAD
La presentación oficial de Universitario Dorado tendrá lugar el sábado 3 de octubre, de 9 a 12 horas, en Plaza Artigas. La actividad buscará presentar el nuevo nombre del proyecto, sensibilizar a la comunidad sobre la discapacidad e invitar a nuevas instituciones, empresas y personas a sumarse.
Habrá aros portátiles, actividades recreativas, pausas activas, sorteos y un stand informativo junto a empresa que colaboran con la financiación de las nuevas camisetas del grupo. También se pretende abordar y derribar algunos de los mitos existentes en torno a la discapacidad.
La consigna que atraviesa toda la propuesta es sencilla: las puertas del club están abiertas. El básquetbol aparece así como una herramienta para crecer, compartir y construir vínculos, pero también como un punto de partida para una sociedad donde las diferencias no sean motivo de exclusión.
En Universitario Dorado, la apuesta no pasa solamente por formar jugadores. Se trata, fundamentalmente, de generar un lugar donde cada participante pueda sentirse parte.