Anotaciones Callejeras
Al sur de la ciudad, en la intersección de la avenida Catalina Harriague de Castaños y calle Juan H. Paiva (esquina noroeste) hay una gran cañada. Estos días, se ha visto allí hasta dos o tres camiones más una máquina retro trabajando a la vez. Están limpiando el lugar, quitando la abundante vegetación que había, despejando el espacio. Entonces entre la gente empezaron las especulaciones y las opiniones de todo tipo.
Hay quienes simplemente dicen qué pena quitar una vegetación que estaba tan variada y radiante, debido justamente a la humedad del lugar. Otras personas en cambio tienen una esperanza fuerte: dicen que este es el primer paso para dar continuidad a la calle Juan H. Paiva, para “abrirla” y hacer que llegue hasta la costanera mismo. Para quien no se ubicó aún, digamos que estamos hablando de la costanera en cercanías de la chimenea del Parque Mattos Netto (donde algunos dicen “el torito”), frente al mirador.
Seguimos con la costanera…Un veterano que sale por allí a caminar y trotar casi todas las tardecitas, nos decía: “sería bueno que ustedes alertaran a través del diario que es malísimo salir a hacer ejercicio sin llevar agua para tomar”. Según nos contaba, “capaz por pereza de llevar una botellita”, hay mucha gente, de diferentes edades, que hace caminatas de media hora, una hora o incluso más tiempo, sin tomar una sola gota de agua en todo el trayecto. “Cuando menos lo esperen, los riñones le van a pasar factura”, nos comentaba. Y le asiste razón, según muchos casos de los que nos hemos enterado. Es que, si en cualquier día del año, no hay que descuidar la hidratación, hay que razonar que menos puede pasar eso en días de temperaturas tan elevadas.
A propósito, una señora nos decía que en la calurosa tarde de ayer, había una ferretería de un barrio de aquí de Salto que invitaba con agua. Sí, quien llegaba era recibido por una amable empleada que, bandeja en mano con vasos descartables encima, ofrecía agua fría. Se trata de un gesto que merece todo el destaque. Más que bienvenido era el líquido, sobre todo por aquellos que andaban en trabajos pesados: de mecánica, herrería, sanitaria, construcción, etc.
Un fiel lector de La Prensa, apasionado de la música popular, nos gritaba ayer de una vereda a otra: “no se olviden que el sábado es fecha de Zitarrosa”. Es cierto, el 17 de enero se cumplirá un año más de su fallecimiento, ocurrido en 1989. Y seguro ese día lo recordaremos con alguna nota.