Anotaciones Callejeras
¿Quién se ha llevado mi queso? Una manera sorprendente de afrontar el cambio en el trabajo y en la vida privada, publicado en 1998, es un libro de motivación escrito por el estadounidense Spencer Johnson en el estilo de una parábola y alegoría. Es una famosa fábula motivacional escrita por Johnson.
A través de una historia sobre dos ratones y dos personitas en un laberinto, enseña cómo aceptar, adaptarse y anticiparse a los cambios en el trabajo o la vida personal, eliminando el miedo a lo desconocido para encontrar nuevas oportunidades. En resumen, el libro sugiere que la clave para el éxito en la vida es estar preparado para cambios, ser proactivo, tener una mentalidad positiva y enfocarse en lo que se desea.
Esto lo podemos adaptar a un montón de situaciones, claro está, pero se nos ocurre al recibir los comentarios que se realizan cuando integrantes de cámaras empresariales de distintas localidades de Entre Ríos (Concordia claramente entre ellas) son entrevistados en medios periodísticos. Recuerdan la "etapa de oro" de la llegada masiva de uruguayos con su platita en mano a comprar lo que fuera, porque al clásico surtido del supermercado se le agregaba el dentista, el oculista, la estética, el peluquero, la depilación, y, hasta aunque parezca increíble, fiestas hechas al otro lado del río.
Pero con el sinceramiento de la economía y la baja de la inflación desde la llegada del economista Javier Milei al frente del país hermano sale casi todo lo mismo o algo más barato acá o allá, según los meses y el cambio, pero no da como para "reventar" la plata allá. Y con el combustible pasa lo mismo, a veces hasta es mejor acá vía descuento del Imesi. En una nota dada por un comerciante entrerriano se quejaba que solo van los históricos compradores orientales, los que han creado una relación comercial más allá del valor de la moneda o los que siguen algún tratamiento. Profético don Spencer Johnson.
Cinco millones de dólares por año es lo que costó el cuerpo técnico encabezado por el argentino Marcelo Bielsa, por lo que en tres años se llevaron quince palitos verdes, una fortuna para nada de nada de nada porque perdimos Preolímpico, perdimos sudamericanos juveniles y en el mundial ni hablar. Cada uruguayo puede expresar cómo vio este proceso, pero al decir del propio técnico rosarino no le dejó nada al fútbol uruguayo. Se podría decir que sí, le dejó un buraco económico a la Asociación Uruguaya de Fútbol, ni que hablar. Por eso ahora van a demorar todo lo posible en nombrar otro cuerpo técnico ya que con el paso de los meses van a ir enjuagando el déficit que dejó el afamado Bielsa.