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Si algo hay que respetar en Salto, y en todos lados, pero más acá, es la búsqueda de espacios de trabajo por parte de los salteños que la pelean como sea, vendiendo tortas fritas, churros, panchos, helados, la gente hace lo que sea por sobrevivir y quiere trabajar. Pero también hay que marcar algunos hechos.

En la zona de la Plaza Artigas, que se está volviendo un mundo en sí misma por la gente que hasta "vive" en la zona, asoman cuidadores de coches, por llamarlo de alguna manera, en un estado lamentable de aspecto, higiene y que cuando hablan denotan el consumo de todo un poco. Un domingo de tardecita un buen señor con chaleco naranja intentaba hablarle a los automovilistas que salían de estacionar mirando el monumento al Prócer, marcha atrás, para sumarse a la corriente de calle Uruguay; quería decir algo pero no articulaba bien las palabras, no podía decir cosas coherentes, y además se paseaba a lo largo de la cuadra y cruzaba cuando quería la calle lo que exponía riesgos sobre su físico y el de todos, porque una maniobra de un automovilista para esquivarlo puede terminar en cualquier cosa. En fin.

La anécdota nos la contó gente que vive en la zona del Barrio Arralde, que sufrió y mucho con todo lo que fue la tormenta, y donde volaron techos y partes de aleros por todos lados. Dice que una señora que vive con su hija, escolar, y su madre, sintió una gran indefención en la madrugada de ese fatídico sábado enloquecida por proteger a la niña la puso adentro de la estufa que es de hormigón y, considera, la estructura más segura y fuerte de la casa.

A la larga no hubo ningún problema en toda la estructura edilicia del hogar pero de todas formas fue lo que pensó como forma de asegurar a la chiquita. Hoy cuando cuenta esto se ríe con familiares y amigos, pero el momento no era para risa. Bien sabemos, y ha salido en nuestro Vespertino, que en Campo de Todos, localidad virtualmente arrasada, un padre puso a su hija adentro de un ropero como forma de cuidar a la menor. Es que cuando la desesperación avanza se hace cualquier cosa por cuidar a los hijos.

Sobre esto nos comentan que hay en muchos vecinos afectados buenas consideraciones por cómo ha actuado el Cecoed, pues no se demoran en visitar a los hogares afectados y se van entregando materiales, clavos, maderas, chapas que a la larga son muy útiles para superar este momento que la verdad nadie esperaba pero a todos nos ha afectado y cómo; por lo que toda ayuda es bienvenida buscando dejar atrás la adversidad.

 

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