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En un mundo cada vez más avanzado y con nuevas herramientas que nos dejan ver una realidad que nos acercan a una vida que nos permite estar informados al instante de diferentes situaciones. Incluso hoy hasta tenemos que ver si la inteligencia artificial nos muestra lo real o irreal, dependiendo de como se maneje la misma, pero son herramientas que hoy nos ayudan a estar comunicados. Han cambiado los años y los adelantos, se nos adelantan a lo que pensamos que no íbamos a poder ver.

Pero siempre es bueno conocer lo que ha sido la historia, esa que en algún momento alguna pluma inteligente la escribía y quedaba para siempre. En este caso vamos a mirar la luna, esa que muchas veces en la noche con su brillo, nos ilumina nuestro camino y por algún momento nos invita a soñar. En esas noches que la luna parece estar tan cerca nuestro, que quizás en algún momento hasta nos “robó” un beso imaginario y sin embargo sabemos que el recorrido en kilómetros es muy amplio, incluso llegando a un espacio, que ya fueron visitados.

Pero la historia de la tierra y la luna no es de ahora, sino que viene desde vaya a saber que tiempo, en algunos casos para lo que era trabajar la tierra o plantaciones. O aquellos que buscaban llegar a estar cada vez más cerca, con algún viaje imaginario que los acercara a visita la luna, que también es parte de algunas canciones o cuentos que siempre han marcado los distintos momentos.

Nos vamos a detener en la segunda mitad del Siglo XIX, año 1865 cuando Julio Verne nos regalaba con su pluma una novela científica y satírica, denominada “De la Terre a la Lune”, en francés. “De la Tierra a la Luna” en español y ya en ese tiempo el sueño de recorrer el camino que nos llevara a visitar ese mundo desconocido, que por momentos se iluminaba por partes, hasta llegar a quedar completamente, lo que conocemos como la fase llena.

Ya en el Siglo XIX se hablaba de una nave espacial que nos acercara a la Luna y conocer ese espacio que muchas veces nos regala noches mágicas, en algunos momentos con un color anaranjado a su salida, para luego dejarse ganar por el blanco que brilla en las noches. En la segunda mitad del Siglo XX nos mostraron aquellas imágenes que mostraron la llegada del hombre a la luna en el año 1969 y sin duda marcó ese logro a muchas generaciones.

Es cierto que a medida que fuimos creciendo la interrogante que nos acompañaba y la duda que se nos planteaba de saber si realmente se había llegado a la luna, en aquellos años de nuestra niñez, en rueda de amigos intentamos ver la bandera que según el relato se “plantó”, pero claro, la distancia no permitía que lográramos ver. El viaje al espacio se hizo realidad y tratar de conocer lo que nos rodea. Quizás Julio Verne lo soñó y en su imaginación logró llegar a la luna, recorrer ese espacio, como muchas veces nosotros nos dejamos llevar.

En este 2026 el hombre viajó a la luna y si bien ya con nuevas generaciones que observan esta nueva historia, que siempre despierta el interés de propios, como de extraños. Habrá que aguardar si en algún momento los viajes a la luna serán parte de un espacio a conocer o simplemente nos quedaremos con las imágenes que nos estarán acercando.

Pero la luna siempre ha sido un lugar de sueños y también que en algún momento nos arrancó alguna sonrisa, con aquellos que con su magia de contar un cuento, “aquí en la tierra el que tiene esas antenitas es el último que se entera...”. Pero lo que seguramente seguiremos como siempre, “viviendo en la luna”.

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