Día mundial de la Radio
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
En 2011, los Estados Miembros de la UNESCO proclamaron el 13 de febrero como Día Mundial de la Radio, y en 2012 la Asamblea General de las Naciones Unidas oficializó la fecha como jornada internacional. Es un día destinado a reconocer el valor de las emisoras, las noticias que difunden, las voces que amplifican y las historias que comparten con sus comunidades.
Desde la UNESCO se ha señalado con acierto que la inteligencia artificial abre hoy un nuevo capítulo para la radio: no solo como herramienta de innovación, sino también como medio para profundizar el vínculo con los oyentes. Utilizada de forma ética y al servicio del criterio profesional, la creatividad y los valores de servicio público, la IA puede convertirse en un aliado para fortalecer la confianza del público. Porque, como bien se afirma, la tecnología por sí sola no genera confianza: las radios sí lo hacen.
En la actualidad, en Salto, numerosas emisoras cumplen un importante rol social y son escuchadas a diario por miles de personas. Sin embargo, persiste un silencio que aún resulta elocuente: en la frecuencia 820 kHz solo se percibe la estática. Allí funcionó la histórica CW OJ, luego Radio Cultural, primera radiodifusora del departamento, hoy fuera del aire.
Sobre sus inicios, recordaba El Heraldo Salteño que, como toda manifestación de progreso, las etapas iniciales fueron difíciles. La tecnología era costosa, había pocos receptores —limitados a familias pudientes— y la escasa audiencia conspiraba contra el financiamiento publicitario.
A fines de la década del cuarenta, la emisora pasó a ser dirigida por don Ramón J. Vinci, quien impulsó una radio abierta a todas las voces, incluso a las discrepantes. Entendía que la libertad de pensamiento no consiste en permitir solo aquello que agrada, sino en admitir también lo que desafía nuestras propias convicciones.
Bajo esa concepción, Radio Cultural buscó ser algo más que música y propaganda. Aspiró a convertirse en intérprete de la comunidad, informando con inmediatez, transmitiendo competencias deportivas y estando presente allí donde ocurriera un hecho relevante. Así nacieron los informativos y una activa cobertura de la vida social y cultural.
Para honrar su denominación “cultural”, la emisora promovió el debate de ideas y la confrontación de opiniones diversas. De ese impulso surgió El Heraldo Salteño, como espacio de reflexión y pluralidad. Por sus micrófonos desfilaron figuras destacadas del país; literatos y artistas hallaron tribuna; se difundieron grandes valores de la música y el teatro, y se acompañaron las manifestaciones deportivas que expresan el entusiasmo colectivo.
Nada de lo que ocurría en el mundo fue ajeno a Radio Cultural, y menos aún lo que sucedía en Salto. La emisora abrazó las causas del terruño: apoyó desde sus comienzos la represa de Salto Grande, participó en movilizaciones históricas y acompañó obras nacidas del alma popular, como el Hogar de Ancianos o el monumento a la madre.
La defensa de la libertad y la integral vigencia de los derechos humanos fueron sus postulados esenciales. La condena a los totalitarismos y la identificación con la democracia, fueron su bandera, la que flameó en lo más alto con dignidad republicana en noviembre de 1980.
En este Día Mundial de la Radio, estos recuerdos quieren ser un homenaje a los pioneros de la radiodifusión en Salto, cuya labor dejó una huella profunda en la vida cultural y social de la comunidad.