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Esteban Valenti, es un veterano reconocido periodista- publicista y analista político de relevancia, por lo que  sus expresiones no pueden ser consideradas una crítica más dentro del amplio abanico de opiniones, que vienen juzgando y cuestionamiento al presidente Yamandú Orsi y su entorno. Sino se debe recordar y tener en cuenta, que su accionar y trabajo, fue parte fundamental de la construcción política, comunicacional e intelectual del Frente Amplio durante décadas. Cuando una voz de ese peso específico afirma que el gobierno atraviesa una situación “extremadamente grave” y que se vive “la hora más difícil de la historia de la izquierda uruguaya”, el planteo merece atención y una reflexión profunda.

En carta abierta dirigida al presidente Yamandú Orsi contiene mucho más que cuestionamientos coyunturales. En realidad, expresa una preocupación estratégica sobre la capacidad del gobierno para interpretar las señales de desgaste que comienzan a aparecer apenas iniciada la gestión. Valenti no habla desde la oposición ni desde la vereda de enfrente. Habla desde la preocupación de quien observa cómo un proyecto político que recuperó el gobierno nacional corre el riesgo de desaprovechar una oportunidad histórica.

El núcleo de su crítica apunta a la conducción política. Su pregunta, simple pero contundente, es: “¿Por qué no reacciona?”. Allí radica el centro de la discusión. Para el analista, el problema no es únicamente la acumulación de errores o dificultades, sino la percepción de una respuesta insuficiente frente a ellos. Cuando reclama que Orsi “se deje ayudar”, está sugiriendo que el gobierno se ha encerrado sobre sí mismo, limitando la incorporación de nuevas capacidades y miradas que podrían fortalecer la gestión.

No es casual que sus observaciones incluyan desde el contrato con Katoen Natie hasta la seguridad pública, la pobreza infantil, la salud, el empleo, las inversiones y los proyectos de infraestructura. Lo que señala es una sensación de dispersión y falta de iniciativa política en áreas que  la ciudadanía considera prioritarias. En otras palabras, advierte sobre una creciente distancia entre las expectativas generadas durante la campaña electoral y las respuestas concretas que la población espera.

Más preocupante aún resulta su referencia a las encuestas. Valenti sostiene que los niveles de aprobación del gobierno podrían empeorar. No se trata simplemente de un análisis estadístico. Es una advertencia sobre el riesgo de que la confianza social comience a erosionarse antes de que los principales proyectos de la administración logren consolidarse.

Sin embargo, el alcance de sus palabras trasciende al gobierno. Lo que está en debate es el presente y el futuro de toda la izquierda uruguaya. Después de años en la oposición, el Frente Amplio regresó al poder con la responsabilidad de demostrar capacidad de gestión, renovación y eficacia. Si las dificultades actuales se profundizan, el costo político no recaerá únicamente sobre un presidente o un gabinete, sino sobre un proyecto colectivo que ha marcado la historia reciente del país.

Las críticas de Valenti pueden resultar incómodas. Incluso exageradas para algunos. Pero la experiencia política demuestra que los mayores riesgos para los gobiernos suelen aparecer cuando dejan de escuchar las voces de alerta provenientes de sus propios espacios. La carta abierta no parece ser un gesto de ruptura, sino un llamado urgente a la autocrítica. Y en democracia, la capacidad de corregir el rumbo a tiempo suele ser tan importante como la capacidad de llegar al gobierno.

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