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En la misma tarde del sábado pasado, cuando el mundo veía con asombro como fuerzas de élite de los Estados Unidos sacaban por la fuerza al dictador de Venezuela Nicolás Maduro Moros, el Frente Amplio y el PIT CNT convocaban a una (escuálida) jornada de repudio en la Plaza Libertad de Montevideo. Se trata del eterno ejercicio de adiestrar a las masas para el lado que les conviene sin siquiera un análisis de la situación.

Maduro es de izquierda, Cristina es de izquierda, "vamos arriba" podrían decir, los resultados, el hambre, la corrupción son inventos de la Cía. Pero hay un dato que puede parecer anecdótico pero no lo es. Se trata de la estupidez de contradecir a los propios venezolanos. La implosión de Venezuela que del año 2000 para acá perdió tres cuartos de su producto bruto interno y regó hambre y pobreza en una nación rica y pujante llevó a que más de ocho millones de venezolanos salieran corriendo con hambre. Algunos llegaron a Salto. Pero el FA y el PIT le explican a esos "tontos" venezolanos lo bueno del régimen chavista. Claro, de acá, cómodamente sentados mirando el celular, como se debe. Por lo que en la Plaza de la Bandera, frente a Tres Cruces los venezolanos que viven en Montevideo festejaban la prisión del dictador, ellos que lo sufrieron, que se desarraigaron de su patria, y los que viven del otro lado del continente explicaban lo malo del Donal Trump y sus tropas. Es increíble, es como que cualquiera de los que estamos en La Prensa les explicáramos a Cardozo cómo hacer un diario y mantenerlo por décadas. Sería estúpido, porque lo ha demostrado con los hechos y a través de mil crisis. Peo así razona esta gente maravillosa.

En una entrevista del Canal 4 de la capital un venezolano manejando un coche algo viejo explicaba que "ahora sí Venezuela empezará el camino de la democracia. Agradezco a los uruguayos que nos recibieron con tanto amor, yo vine hace ocho años y medio y quiero, quizás en año y medio o dos, volver a mi patria para ayudar a la reconstrucción". Ese hombre qué sabe al lado del Turco Abdala y de Fernando Pereyra, es un ser insignificante que salió disparando del paraíso bolivariano se podría decir desde la izquierda. Es increíble que los dirigentes del FA saben más de Venezuela que la propia diáspora venezolana. Una razonamiento básico, de manual, pero que no entra en esas cabezas.

Tampoco es que hay que exprimirse las neuronas para decir esto, pero a veces parece que la izquierda y su brazo sindical disfrutan de ir contra la lógica, y lo peor de todo los adeptos que los aplauden sin ningún tipo de análisis, simplemente van como corderos. Justo la izquierda que basada en Marx decía que por ejemplo la religión es el opio de los pueblos. Y qué es esta forma de pensar, sino darle opio a los seguidores para que no piensen sino que sigan como corderos a cuatro iluminados que hace décadas viven sin trabajar.

De todas maneras hay que alejarse de razonamientos y pensar que esto va a seguir así y que incluso se va a profundizar. Hay un millón y medio de venezolanos con hambre en Perú, una tierra abierta, generosa pero subdesarrollada como todos los que estamos de este lado. Qué sabe ese millón y medio de Venezuela frente al poderoso razonamiento de la izquierda uruguaya. Venezolanos de todo el mundo se abrazan y lloran y esperan volver a reconstruir su patria y la izquierda uruguaya hace alarde de primitivismo mental con comunicados que piensan más en Rambo que otra cosa. Para cerrar el tema conviene decir que esa gente está dirigiendo el país.

 

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