Un homenaje visual en las Termas del Daymán
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
Hay algo profundamente mágico en el atardecer de las Termas del Daymán. Cuando el vapor del agua termal se entrelaza con la penumbra de la noche que comienza a ganar terreno, el paisaje adquiere una textura casi cinematográfica. Pero hoy, ese escenario tan familiar y entrañable se enriquece con una propuesta cultural de primer orden. Al caer la tarde, este rincón salteño se convierte en el epicentro de un viaje a través de los tiempos gracias a una actividad impulsada con el respaldo del Centro de Fotografía de Salto y la Intendencia local, una iniciativa que merece ser aplaudida de pie por su capacidad de tender puentes entre el pasado, el presente y nuestra propia identidad comunitaria.
La convocatoria, viralizada con acierto a través de las redes sociales bajo el título “200 años de la fotografía: desde Niépce hasta Instagram…”, propone mucho más que una simple charla: es una inmersión colectiva en la memoria visual de la humanidad. Y qué mejor guía para este recorrido que el talentoso fotógrafo Marcelo Cattani, cuya sensibilidad artística es capaz de transformar un simple disparo en una ventana abierta al alma. Escucharlo hablar sobre la evolución de este arte, desde aquellas primeras placas rudimentarias de Joseph Nicéphore Niépce hasta la inmediatez digital de las redes sociales, es un auténtico privilegio que nutre el espíritu crítico y estético de la comunidad.
Sin embargo, el atractivo de la jornada no se agota en la gran historia de la lente global. La propuesta se enriquece notablemente al volcar la mirada hacia adentro mediante una maravillosa exposición de fotografías del Salto antiguo. Ver aquellas calles empedradas, las antiguas fachadas y los rostros de antepasados que moldearon nuestro departamento es un ejercicio de reconocimiento indispensable. Es reencontrarnos con nuestras raíces más profundas para entender quiénes somos hoy y hacia dónde queremos marchar como sociedad.
A este recorrido histórico se suma un componente participativo de enorme valor: la presentación de la fotografía ganadora del concurso “Postales del Daymán”. Esta iniciativa - a realizarse en Aguasol Hotel Termal- no solo estimula la creatividad, sino que busca poner en valor nuestro destino turístico a través de los ojos frescos y apasionados de quienes lo visitan y lo disfrutan cotidianamente. Cada instantánea ganadora es una declaración de amor al paisaje salteño, un testimonio vivo que demuestra que el turismo y la cultura caminan indisolublemente de la mano.
Este tipo de eventos resalta el poder transformador de las imágenes a través de la historia y, de manera muy oportuna, da más fuerza a los lúcidos planteamientos que se han hecho públicos a través de las páginas de LA PRENSA. Nos referimos a la urgente necesidad de reglamentar el decreto que creó el archivo de la imagen y la voz. Dicho archivo constituye un instrumento fundamental para rescatar del ayer todo aquello que forma parte de nuestra rica herencia colectiva y que, de no conservarse con el rigor y la sensibilidad debidos, irremediablemente se perderá en el olvido del tiempo.
Celebrar la fotografía hoy, en las Termas del Daymán, es mucho más que pasar un rato agradable al aire libre. Es sembrar conciencia patrimonial, consolidar nuestra identidad y aplaudir a quienes entienden que un pueblo sin memoria visual es un pueblo sin brújula. Ojalá este encuentro sea el primero de muchos y que nuestra voz pública siga encontrando eco en políticas culturales activas y duraderas.