Me quiere, no me quiere...
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Por Gabriel Paique
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gabriel.paique@gmail.com
En aquellos años mozos, en algún momento lo hicimos y quizás nos entusiasmamos con el resultado o caso contrario le hicimos trampa a los pétalos, como para intentar cambiar la pisada. Para los que sumamos algunos años está aquello de “me quiere mucho, poquito y nada”, dependiendo la cantidad, era el resultados final y aquellos de los comienzos del enamoramiento de nuestra juventud. Quizás por el colorido de la margarita, el amarillo del medio y los pétalos blancos, que se da en algunos jardines. Es una flor de origen sudafricano y también se la conoce como flor del tesoro. Será por eso que en algún momento deshojamos la margarita para saber si nos quería mucho, poquito o nada y en ese mundo que nos vendían los espejitos de colores.
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