Ni jueces ni fiscales, simplemente comunicadores
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Por Pedro Rodríguez
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En el periodismo hay momentos en los que el silencio no es una opción. No porque uno quiera alimentar una polémica, sino porque los hechos terminan imponiéndose por sí solos. En los últimos días salió a la luz una situación interna en Identidad Soberana que merece ser observada con seriedad, prudencia y respeto hacia todas las partes.
Quiero comenzar con una aclaración personal. Conocí al doctor Gustavo Salle cuando recorría el país juntando firmas contra la bancarización obligatoria. En aquella oportunidad vino a Salto por invitación nuestra. Lo entrevistamos en Radio Turística y luego compartimos un almuerzo con un grupo de amigos en una parrilla de Termas del Daymán. Recuerdo aquel día porque, al salir de la radio, estaban esperando a Salle la hoy diputada suplente, Natalia Pigurina, junto a su esposo. Fue allí donde se conocieron personalmente. Nadie imaginaba entonces que años después integrarían el mismo proyecto político y que hoy serían protagonistas de una situación tan distinta.
Siempre mantuvimos una relación de respeto. Lo entrevistamos muchas veces y él siempre tuvo la disposición de responder nuestras preguntas. Por eso, cuando comenzaron a hacerse públicas las diferencias dentro de Identidad Soberana, decidí llamarlo. No respondió en ese momento, pero le dejé un mensaje: "Gustavo, buen día. Cuando puedas te llamo. Pedro". Horas después llegó la respuesta: "Estoy disponible el 6".
Debo reconocer que nunca antes me había fijado una fecha para hablar con él. Sin embargo, no saco conclusiones apresuradas. Espero que ese día pueda responder las preguntas que hoy muchos ciudadanos se hacen. Más que hablar conmigo, tendrá la oportunidad de hablarle a la gente. Porque hoy ya no estamos frente a simples comentarios. Existen hechos públicos.
Primero fue la renuncia del convencional nacional Pablo Rotas, quien explicó abiertamente que se alejaba por diferencias con el funcionamiento interno del partido y por entender que no existían verdaderos espacios de participación. Y en las últimas horas ocurrió un hecho aún más significativo. La diputada suplente, Natalia Pigurina, decidió romper el silencio mediante un extenso video de casi dos horas que tuvo una enorme repercusión política. En esa intervención expresó que comenzó a ver situaciones con las que no estaba de acuerdo, que dejó de sentirse escuchada por la conducción nacional y que incluso pasó varias semanas esperando respuestas a mensajes enviados al propio Gustavo Salle.
También habló del acuerdo de alternancia en la banca parlamentaria, que según su versión nunca llegó a concretarse, y afirmó que varios proyectos de ley que impulsó quedaron sin tratamiento. Además, sostuvo que el partido debía recorrer más el interior del país, escuchar a sus dirigentes departamentales y fortalecer el trabajo territorial. Quizás una de las afirmaciones que más repercusión generó fue cuando expresó que dentro del partido no existía libertad para opinar de manera diferente y que quienes discrepaban con la conducción terminaban perdiendo espacios de participación.
Naturalmente, todas esas afirmaciones forman parte de su versión de los hechos y merecen ser escuchadas. Del mismo modo, Gustavo Salle tiene todo el derecho a responder, explicar y dar su visión sobre cada uno de esos planteos. Eso es precisamente lo que esperamos como periodistas. Identidad Soberana llegó al Parlamento con un discurso que cuestionaba las viejas prácticas de la política. Prometía mayor participación, transparencia y una forma distinta de construir un proyecto colectivo. Por eso, cuando los cuestionamientos nacen desde dirigentes que fueron parte de ese crecimiento, la situación adquiere una relevancia especial.
Nuestro trabajo no consiste en tomar partido ni en dictar sentencia. Tampoco en esconder información cuando existen hechos públicos y declaraciones que tienen evidente interés político. Nuestro deber es informar, preguntar y escuchar todas las voces. El próximo día 6 esperamos conocer la respuesta de Gustavo Salle. Será importante escuchar su versión, porque toda historia tiene más de una mirada y porque el respeto por la verdad exige darle la palabra a todos los involucrados. Mientras tanto, seguiremos haciendo lo que siempre hemos hecho: ejercer un periodismo independiente, sin favoritismos, sin prejuicios y con una única responsabilidad, que es la de informar con seriedad para que sean los ciudadanos quienes formen su propia opinión.