Riesgo país de Uruguay, bueno pero no tanto
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Hay un largo camino antes de las elecciones que marca el calendario uruguayo. Ese camino viene con barajas cambiadas, el gobierno no logra enderezar todo lo que quiere y se nota. Hizo agua con el tema del puerto (valga la ironía) y no dejó contento a nadie porque nadie en su sano juicio puede quedar satisfecho luego de tirar por la borda años de esfuerzo y cumplimiento.
Ya lo dijimos, fallaron desde el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social cuya visión de la realidad es hemipléjica, al menos. Tuvo que salir el secretario de la Presidencia a acomodar los tantos pero se cuidó cuando habló, bien Sánchez en esta, pero también les cabe la responsabilidad a él y al presidente, lógicamente. Ahora hay que reconstruir todo pues se perdió mucho en el camino, embarques, ventas, compras, horas de trabajo. Nuestro Vespertino hizo un informe muy bueno sobre el destino de la producción salteña en camiones a otros puertos haciendo desaparecer el margen de ganancia con el objetivo de cumplir igual para no perder clientes, mercados y ventas actuales y futuras. Por otra parte se acumulan los déficit del gasto del Estado, nadie le pone el cascabel al gato y se tira deuda para adelante. En algún momento eso va a saltar, y tendremos un espiral inflacionario que nadie quiere pero todos los gobiernos fogonean. No quieren enfrentarse a los sindicatos estatales al momento de la rendición de cuentas entonces la van llevando. Pero eso es una bomba de tiempo. Un día el crédito se va a encarecer. El problema que asoma como un beneficio, es que el Uruguay es creíble en el marco que lo rodea.
El riesgo país de Uruguay, que acaba de tener una revisión “excelente” del FMI, es de 65 puntos. Uruguay ha logrado mantener esto, cambiando los gobiernos, recordando que está gobernado por la izquierda del Frente Amplio y tiene un ministro de Economía muy profesional como Gabriel Oddone. El índice de Perú es 106; el de México, 196. El de la Argentina, en cambio, está en 628. Ese es un problema que inquieta al equipo económico de la vecina nación, porque implica que al país se le complica ser financiado. Es difícil que entre la sangre del dinero a mover la economía y, por lo tanto, nos tienen que financiar otros estados. Termina siendo una paradoja: un gobierno de alguien que odia al Estado tiene que recurrir al Estado -al de Estados Unidos y al que está representado por bancos multilaterales, como el BID o el Banco Mundial, para conseguir garantías al financiamiento.
Eso es bueno pero no tanto porque quienes dirigen el país, y hasta ahora de todos los partidos, se ven tentados de pedir créditos a favor de que el Uruguay tiene acceso fácil y a precios razonables dada su reputación de pago. Esto es elogiable pero a su vez implica que con frecuencia recurran a este mecanismo para financiar el déficit y no busquen achicarlo como se debería. Cada gobierno empieza con proyecciones a la baja y luego por mil razones no lo logra hacer y terminan en el mismo o un poquito más, y como la región está peor da cierta tranquilidad pero no debería ser así, porque nos comparamos con los peores de la clase, y estamos lejos de mejorar.
Al mismo tiempo, todas estas dudas, acompañadas por un clima de mucha incertidumbre internacional, hace que crezca el riesgo país argentino, que está aumentando en muchos países emergentes, pero, comparativamente, en la Argentina mucho más. Es importante porque es el costo del crédito. Si el gobierno de Milei tuviera la expectativa, que la tiene, siempre frustrada, de salir al mercado internacional con un bono, hoy se le haría muy cuesta arriba porque se le cobraría una tasa muy alta.