¿Solidaridad o marketing?
-
Por Pedro Rodríguez
/
moviles@laprensa.com.uy
Quizás sea un poco grosero lo que voy a decir, pero creo que hay preguntas que también forman parte del periodismo. Y esta es una de ellas. En estos días se está llevando adelante en Salto una campaña de solidaridad, en el marco del primer aniversario de un supermercado que se instaló en nuestra ciudad. La propuesta consiste en que los clientes, al momento de pagar sus compras, puedan realizar una colaboración voluntaria destinada al Hospital Regional Salto. Lo primero que uno piensa es ¿tan mal está nuestro hospital que necesita que los ciudadanos pongan dinero de su bolsillo cuando van a hacer las compras?
Aclaremos algo desde el comienzo. No estoy en contra de la solidaridad. Todo lo contrario. Cuando una persona ayuda de manera desinteresada a otra que está pasando por una situación difícil, estamos frente a uno de los gestos más nobles que puede tener una sociedad. Pero también creo que debemos hacernos algunas preguntas. La gente que concurre al supermercado paga sus impuestos, paga sus tributos, paga el IVA en cada producto que compra y realiza sus aportes al Estado. Es decir, de una manera u otra, ya está contribuyendo al funcionamiento de los servicios públicos, entre ellos la salud.
Entonces ¿debe volver a colaborar económicamente cuando va a hacer sus compras para ayudar a sostener el Hospital? Si una empresa quiere celebrar su primer aniversario y, además, quiere tener un gesto con la comunidad que la recibió, personalmente entendería mucho más que fuera la propia empresa la que realizara una donación al hospital. Eso sí sería un gesto empresarial de solidaridad.
Pero estamos viviendo en un mundo donde, como decía el tío Pedro, parece que está todo cambiado. Él contaba una historia muy sencilla. Decía que una vez iba caminando por la vía del tren y encontró un huevo de avestruz. Se quedó mirándolo y pensó: “¡Mirá lo que son capaces de inventar los gringos! ¡Ahora hasta el tren pone huevos!” Y algo de eso siento que está pasando con algunas formas modernas de solidaridad.
La empresa pone sus cajas, pone a sus cajeros y, mientras el cliente paga, aparece la pregunta “¿Quiere colaborar con el Hospital?” Por supuesto que nadie obliga a nadie. Quien quiere colaborar, colabora. Y seguramente muchas personas lo harán de corazón. Pero entonces surge la interrogante que, creo, debemos dar ¿estamos frente a un verdadero gesto de solidaridad o también existe una estrategia de marketing detrás de la propuesta?
Porque si durante varios días se habla del supermercado, de su aniversario y de la campaña solidaria, a favor o en contra, también se está hablando de la empresa. Y quizás ese sea justamente el punto que merece discutirse. No cuestiono que se ayude al Hospital de Salto. No cuestiono a quien quiera donar. Lo que cuestiono es que normalicemos que quienes ya aportan todos los días tengan que volver a poner la mano en el bolsillo para sostener servicios que deberían contar con los recursos necesarios. Para mí, lo verdaderamente solidario de esta campaña sería que la empresa dijera: “En nuestro primer aniversario queremos agradecer a Salto y vamos a realizar una donación al Hospital.”
Después, si además quiere invitar voluntariamente a sus clientes a colaborar, perfecto. Pero no confundamos las cosas. Ayudar es bueno. Preguntarnos quién debe pagar la ayuda, también. Y si esta campaña logra que durante estos días los salteños discutamos justamente eso, entonces habrá servido para algo más que juntar dinero.
Habrá servido para abrir un debate ¿solidaridad o marketing?