Un dato que merece atención
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Por Lic. Fabian Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
En una reunión en una escuela de barrio, de esos barrios poblados de Salto, el director, que tiene años y años de escuelas por todo Salto, tiró una frase de las que se pueden tildar de bomba. "vemos que cada año la matrícula disminuye, cada año vienen menos niños a la escuela". Esto se veía venir, pero es como cuando sabemos que gastamos más de luz pero creemos que vamos a pagar lo mismo, y cuando llega la factura nos duele el pecho pues viene cargadita de ceros. Es que la realidad se impone y si gastamos más energía eléctrica en el mes vamos a pagar más cuando toque hacerlo, pero por esas cosas tan humanas creemos que no va a pasar, pero pasa, y le peor es que sabemos que llegará. La esperanza está basada en la nada claro está, pero no deja de ser esperanza.
Si cada año nacen menos niños, si en diez años bajó un cuarenta por ciento la natalidad, los directores de escuelas no van a fabricar gurisitos.
Debemos pensar también que esta situación va a impactar en todos los ámbitos. Son menos cargos docentes, menor horas docentes, menos todo en la educación lo que nos obliga a replantear vías alternativas. ¿Por dónde ir? ¿Hacia dónde encaminar el futuro del país con tan pocos menores? En la educación tenemos una base, más allá de todo Uruguay tiene escuelas, maestros, planes de calidad por lo que es bueno, muy bueno potenciar eso lo que implica por ejemplo apuntalar y crecer con las escuelas de tiempo extendido. Quizás sería una buena alternativa pensar en ampliar y darles a los padres la opción, si una familia quiere que su chico vaya horario completo, ocho horas a la escuela, que lo pueda hacer, pues habrá espacio, salones y docentes capaces de apuntalar ese proyecto. Que no haya problema de cupos, que la opción esté y se incentive para eso. Ahí pueden aprender idiomas, arte, deportes, deberes vigilados, puede ser una muy buena alternativa en cada vez más lugares. Podemos dar un paso gigante en la cobertura manteniendo la universalidad y apoyando un desarrollo integral de las criaturas y que en la casa sepan que tienen ese respaldo para de esa forma poder apuntalar más todo lo que hace a educación, formación, actualización y trabajo claro está. Porque una madre que sabe que tiene a sus chicos ocho horas y comiendo tiene otro respaldo para mil cosas, incluso para formarse más en lo que le gusta hoy que por ejemplo hay tantos cursos a distancia. Se puede potenciar todo eso a partir de chiquilines cuidados y atendidos.
Incluso los planes de los propios partidos políticos rumbo a las instancias electorales, cuando toquen educación, deberán pensar en esta nueva realidad; ya se impone ver escuelas semi vacías y los uruguayos debemos resolver que hacemos porque el modelo de niñitos llenando los patios, las escuelas, los jardines y los Centros Caif llegó a su fin. Quizás no se nos cayó la ficha pero, vale tomar de ejemplo, hace unos días salió un análisis de este tema en el diario El Observador de la capital donde tomaban como base en último censo y daba que en todo el país había 26 pueblitos del Uruguay donde no había niños menores de cinco años. Parece un chiste pero en 26 localidades no había un solo bebé. Imaginemos eso, andá a plantear erigir un Caif en esas localidades, y en Salto empieza a tocarnos este problema recurrentemente. Empieza a saltar por todos lados y no podemos decir que no lo vemos. Hay inmigrantes pero pocos y les cuesta vivir en un lugar de poco trabajo, bajos sueldos y vida cara.