Alerta en la citricultura /
Impulsan campaña para frenar una enfermedad sin cura en el norte del país
La citricultura uruguaya enfrenta un desafío crítico, la propagación del HLB (Huanglongbing), una enfermedad que afecta a las plantas cítricas y que, hasta el momento, no tiene cura. Autoridades y especialistas advierten que su avance podría tener consecuencias devastadoras no solo para la producción, sino también para miles de trabajadores que dependen directa e indirectamente de este sector.
Mariana Espino, directora de INIA Salto Grande, explicó que esta enfermedad afecta a todas las variedades de cítricos, como naranjas, limones, mandarinas y quinotos. “Una vez que la planta se infecta, no hay forma de recuperarla. La única solución es eliminarla para evitar la propagación”.
El foco actual se encuentra en Bella Unión, departamento de Artigas, donde se detectaron los primeros casos en plantas ubicadas en viviendas particulares. Esto encendió las alarmas de las autoridades sanitarias y productivas, ya que la región norte concentra más del 85% de la producción citrícola del país.
El rol de la ciudadanía en la detección temprana
Uno de los principales desafíos es que el HLB no siempre es fácil de identificar a simple vista. Si bien puede generar hojas amarillentas, frutos deformes o asimétricos, su confirmación requiere análisis de laboratorio.
En este contexto, la participación ciudadana se vuelve fundamental. Desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca se promueve que las personas permitan el ingreso de inspectores a sus hogares cuando se realizan controles, además de reportar cualquier sospecha.
Para facilitar esta tarea, se habilitaron canales de contacto como un correo electrónico y una línea de WhatsApp (092 590 277), donde los ciudadanos pueden enviar fotos y ubicaciones de plantas sospechosas. “A veces se habla de denuncia, pero en realidad se trata de colaborar para proteger un sector clave del país”.
Un impacto económico que trasciende el campo
La importancia de contener esta enfermedad no se limita al ámbito productivo. Uruguay cuenta con entre 13.000 y 14.000 hectáreas de cultivos cítricos, lo que genera alrededor de 20.000 puestos de trabajo directos, además de miles de empleos indirectos vinculados a la logística, el comercio y la exportación.
La citricultura es uno de los principales rubros frutícolas de exportación, con mercados consolidados en Europa, Estados Unidos y Brasil. Su caída implicaría un golpe significativo para la economía nacional, especialmente en departamentos como Salto y Paysandú.
“Detrás de cada camión cargado de frutas hay una cadena enorme de trabajo y sustento para muchas familias”, remarcó Espino. En ese sentido, también subrayó la necesidad de generar mayor conciencia en una sociedad cada vez más alejada del ámbito agropecuario.
El arte como herramienta de concientización
Ante este escenario, surge una propuesta innovadora, utilizar el teatro como medio para sensibilizar a la población. En conjunto con el grupo artístico La Galera, se lanzó una campaña dirigida especialmente a niños y sus familias.
El actor Ricardo González explicó que la iniciativa consiste en una obra breve que se presentará en escuelas urbanas del departamento de Salto, con más de 40 funciones previstas. “La idea es llegar a los niños y, a través de ellos, a toda la familia”.
La obra plantea una situación hipotética, ¿cómo sería la vida sin cítricos? A partir de la historia de dos niñas cuyas familias dependen de esta actividad, se expone el impacto social y económico que tendría la expansión del HLB.
“El objetivo es generar identificación y reflexión. Usamos el humor, el lenguaje cotidiano y personajes cercanos para que el mensaje llegue de forma clara”, explicó González.
Educación, ciencia y compromiso colectivo
Además de las intervenciones teatrales, la campaña incluye actividades educativas impulsadas por INIA, como jornadas de puertas abiertas donde estudiantes pueden conocer el trabajo científico detrás del control de la enfermedad.
Estas instancias buscan acercar la ciencia a la comunidad y destacar su rol en la resolución de problemas nacionales. “Así como en la pandemia vimos la importancia de la investigación, esto también aplica al sector agropecuario”, afirmó Espino.
Otro aspecto clave es la prevención. El HLB se transmite a través de un insecto la diaforina, pero también puede propagarse por acción humana, por ejemplo, al trasladar plantas infectadas de un lugar a otro. Por eso, se insiste en evitar el ingreso de material vegetal sin control sanitario.
Una oportunidad en medio de la amenaza
A pesar del riesgo, las autoridades consideran que Uruguay aún está a tiempo de contener la enfermedad. El hecho de contar con un foco limitado representa una oportunidad para reforzar los controles y posicionar al país como un productor confiable a nivel internacional.
En los últimos años, el sector ha recibido inversiones extranjeras, y mantener el estatus sanitario resulta clave para sostener ese crecimiento. “Si logramos controlar esta enfermedad, podemos seguir desarrollando la citricultura y generando empleo”, destacó Espino.
La campaña de concientización, que será lanzada oficialmente en Paysandú, el 23 de junio busca unir esfuerzos entre científicos, artistas y ciudadanía para enfrentar un problema que requiere acción colectiva.
“El mensaje es proteger los cítricos es proteger el trabajo, la economía y el futuro de muchas comunidades”.