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Señor Director del diario La Prensa: Por intermedio de la presente, deseo expresar mi profunda indignación ante la realidad que se vive a diario frente a las oficinas del Banco de Previsión Social en Salto. Como ciudadano que ha dedicado toda una vida al trabajo y que hoy, como jubilado, observa con impotencia el desdén hacia quienes construimos esta sociedad, me veo en la obligación de alzar la voz.

A primera hora de la mañana, se forman largas colas sobre la vereda. Es desgarrador observar cómo personas octogenarias, muchas de ellas apoyadas en sus bastones o aferradas al brazo de algún familiar, deben permanecer de pie durante horas. No hay bancos, no hay resguardo y, lo que es peor, no hay consideración. Entre la multitud, resulta penoso ver a mujeres embarazadas intentando mantener el equilibrio en la vía pública, esperando un turno que parece no llegar nunca.

FALTA DE CONSIDERACIÓN CON LOS JUBILADOS Y LAS EMBARAZADAS

¿Es esta la forma en que el Estado trata a sus ciudadanos? Nos dicen que la solución es el sistema de agenda web, pero la realidad es que las citas se otorgan con semanas o meses de demora. Cuando un trámite es urgente, no hay sistema digital que valga. Al llegar finalmente al mostrador, nos encontramos con apenas dos funcionarios que, aunque despliegan una loable voluntad y una paciencia admirable, se ven totalmente superados por una demanda que no cesa. Es humanamente imposible que dos personas absorban tal flujo de requerimientos de manera eficiente.

EL BPS DEBE IMPLEMENTAR MEDIDAS

¿Por qué las autoridades del BPS no implementan medidas para que estas esperas se realicen dentro del local, brindando al menos un asiento digno? Porque los existentes no son suficientes. ¿Por qué es tan difícil asignar otros dos funcionarios para agilizar la atención? La indiferencia ante el sufrimiento físico de los adultos mayores es una forma de violencia institucional. No estamos pidiendo privilegios, exigimos una infraestructura básica que respete nuestra dignidad, especialmente cuando somos nosotros quienes hemos sostenido al país durante décadas.

Señores jerarcas: el BPS no puede seguir ignorando esta situación. Es necesario encontrar soluciones inmediatas que alivien este calvario. La burocracia no puede estar por encima de la humanidad. Esperamos que esta denuncia sea el motor para un cambio impostergable. Un jubilado preocupado

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