Congreso de Intendentes /
La patente: una injusticia estructural contra el interior
Quienes vivimos en el norte del país sabemos, sin vueltas, que para quienes gobiernan desde el sur somos ciudadanos de segunda. Las decisiones se toman lejos, con realidades ajenas, y las consecuencias siempre las paga el mismo: el interior profundo.
Desde la creación del Congreso de Intendentes se habla de “criterios comunes” y de “igualdad” bajo la idea de que todos vivimos en un mismo país. Pero esa igualdad es solo discursiva. En la práctica, Uruguay se gobierna con dos varas: una para el sur costero y otra para el norte olvidado.
¿Alguien puede afirmar seriamente que los ingresos de una familia del norte son iguales a los de Montevideo o la zona metropolitana?
¿Puede alguien sostener que el Estado invierte lo mismo en Colonia, Canelones, Maldonado o Rocha que en Salto, Artigas, Rivera, Tacuarembó o Cerro Largo?
La respuesta es no. Y aun así, se nos exige pagar lo mismo. La patente de rodados es hoy una de las expresiones más claras de esta injusticia estructural. Se cobra igual, pero se recibe mucho menos. Se paga como si tuviéramos rutas de primer nivel, pero transitamos caminos deteriorados y rutas abandonadas. La Ruta Interbalnearia, la Ruta 9 o la Ruta 11 no tienen nada que ver con el estado de la Ruta 3, la Ruta 4 o la Ruta 31. Compararlas es una falta de respeto a quienes las usan todos los días.
Lo más grave no es solo la desigualdad, sino el silencio. Durante años, los departamentos al norte del río Negro no han tenido una defensa firme y coordinada. Han faltado representantes con coraje político, capaces de golpear la mesa y decir basta. En lugar de eso, abundaron los representantes cómodos, disciplinados, que levantan la mano cuando se los ordenan y vuelven a sus departamentos con las manos vacías.
Esto no es un problema técnico. Es una decisión política. Y como tal, exige una respuesta política. Es hora de que los representantes de todos los partidos, sin excepciones, se unan para defender al interior. No importan los colores, no importan los gobiernos de turno: importan las personas que viven y trabajan en el Uruguay profundo.
Basta de tibieza. Basta de aceptar migajas. Basta de un país pensado solo desde el sur. El interior no pide privilegios. Exige justicia
Cr. Marcelo Alario. La 330
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