Emma Nury Odriozola (Obituario)
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Por el Lic. Fabián Bochia
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fbochia@laprensa.com.uy
Perro en cancha de bochas. Así me sentí entre marzo y abril de 2003 cuando entré por concurso a dar clases de Sociología y de Investigación Educativa al Cerp del Litoral. Tenía 33 años y se me presentaba un mundo distinto a mi vida laboral anterior. No hacía tanto me había recibido y asomaba un horizonte que a la postre uno dominaría, pero al principio veía enorme, complejo y distante. Recuerdo apoyarme en gente que conocía, colegas de mi formación, y de a poco la fui llevando. Tiempos de Emilio Silva en la dirección, Víctor Pizzichillo en la secretaría docente. Otros tiempos.
Hasta que conocí a la profesora Odriozola, a la que todos llamábamos Emma Nury. Su figura voluminosa llegaba lentamente al Cerp, siempre cargada y bajándose de una camioneta Mehari que daba fiebre amarilla, pero que ella quería y valoraba. Empecé a dialogar, a preguntarle cosas, a contarle que yo había dado Estadística en Facultad. Siempre tuvo tiempo para el diálogo abierto, para darme alguna indicación. Era de esa gente no solo intachable, sino que tenía incorporado a su accionar el ayudar a otros. Emma Nury era así, recuerdo que me arrimaba y ya me decía, "vení Fabián, asomate, qué necesitás", y empezaba un diálogo de algunos minutos que para mí eran oro. Muy de las ATD, de la participación del Interior en la toma de decisiones en la capital respecto a la educación, muy de su querida Matemática a la que le quitaba sus complejos.
Dice en una nota muy linda la actual directora del Cerp, la profesora Laura Silva al recordarla: "Emma Nury, como todos la llamábamos, se integró al Cerp del Litoral en el año 2001, se efectivizó en el Departamento de Matemática en el 2003 y se desempeñó en nuestro Cerp hasta su retiro jubilatorio. Su desempeño comprendió las tareas de aula, extensión y gestión, pero también las vinculadas a la ATD siendo la primera representante de los Cerp en la Mesa Permanente Nacional de ATD y en la fundación de AFOCERP en el año 2005. En todos los espacios realizó una defensa de la descentralización de la Formación Docente procurando la calidad académica y pedagógica. Su accionar profesional, técnico, humano y profundamente ético fue y será un ejemplo para todos nosotros."
La profesora Odriozola logró lo que pocos, ser reconocida por su accionar ético, moral y desinteresado siempre. Era especial, sana espiritualmente. Más adelante en el tiempo mi diálogo pasó a ser otro, pero igual la consultaba. Ya charlábamos de los hijos (yo por entonces tenía solo a Fabiana), de emprendimientos de los suyos, de cómo veía la Formación Docente en el Interior.
Quizás nos quedará el dolor de por qué una mujer así no integró los órganos de decisión en la educación de todo el país pues su capacidad de análisis desbordaba su área y aportaba para todos.
Se ha ido, lamentablemente, una persona intachable, insospechable, querible en grado sumo, honesta, sana, a la que recordaré con el cariño de la gratitud.