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En el marco de la actividad sobre salud mental y espiritualidad realizada en la Escuela Filantrópica Hiram, estuvo presente la contadora Gabriela Valverde, subsecretaria del Ministerio del Interior, quien planteó la importancia de mirar la salud mental desde una perspectiva amplia y centrada en las personas.  Su presencia en la actividad no fue para hablar de seguridad, sino desde su preocupación por el bienestar de las personas y la responsabilidad pública. Sostuvo así:“Detrás de cada uniforme y detrás de cada responsabilidad, hay una persona”, señaló, al referirse especialmente a los policías. Recordó que esas personas tienen afectos, vínculos, pérdidas, preocupaciones, proyectos y momentos en los que necesitan ser acompañadas.

La salud mental no depende solamente de cada persona

Así, sostuvo que la salud mental, no puede quedar reducida a la capacidad individual de soportar situaciones difíciles.  También tienen papel importante los vínculos, las condiciones de trabajo y la capacidad de una organización para detectar a tiempo cuando alguien no está bien. En ese sentido, destacó la necesidad de construir espacios donde se pueda escuchar, acompañar y prevenir, entendiendo que el cuidado también es una tarea colectiva.

La espiritualidad y libertad

Valverde aclaró que hablar de espiritualidad desde el ámbito público no significa imponer una religión o una determinada creencia. “Lo verdaderamente importante es reconocer esa dimensión sin ponerle un nombre en concreto”, expresó, defendiendo al mismo tiempo la libertad de creer o no creer.

La comunidad también puede cuidar

Destacó el papel que cumplen las comunidades frente a situaciones de soledad, pérdida o crisis. La religión, un club, una organización social, un espacio cultural, una familia o los compañeros de trabajo pueden convertirse en ese apoyo que necesita quien  una atraviesa un momento difícil. Muchas veces el cuidado, puede comenzar cuando alguien conoce nuestro nombre, nota que estamos diferentes, advierte una ausencia y simplemente pregunta cómo estamos.

“La atención profesional es insustituible”

La subsecretaria fue clara al señalar que la espiritualidad no debe reemplazar la atención médica o psicológica cuando esta es necesaria. “No se trata de convertir la espiritualidad en una prestación sanitaria”, sostuvo, sino de reconocer las redes humanas que existen en la comunidad y que pueden acompañar a las personas. Al concluir, planteó la posibilidad de identificar y fortalecer las redes comunitarias de cuidado y pertenencia, incluyendo organizaciones sociales, culturales, deportivas y religiosas. Para Valverde, una política de salud mental también debe preguntarse qué necesita una comunidad para que sus integrantes sientan que su vida tiene valor, que pertenecen y que existe un horizonte posible.

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