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Cada 2 de febrero, las aguas se convierten en punto de encuentro entre lo humano y lo espiritual. En Salto, esa conexión tiene nombre propio, Iemanjá. La celebración en honor a la madre de las aguas no solo convoca a la comunidad afroumbandista, sino que se ha transformado con el paso de los años en un acontecimiento cultural, social y turístico que interpela a toda la sociedad salteña.

En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, el referente espiritual Pai Jorge de Ogum compartió el profundo significado de esta festividad, su arraigo en la historia afrodescendiente y el valor simbólico que adquiere al realizarse en un espacio público como la playa Las Cavas.

Una celebración que visibiliza un legado ancestral

Para Pai Jorge de Ogum, la fiesta de Iemanjá cumple un rol fundamental, hacer visible una fe y una cultura que durante mucho tiempo permanecieron relegadas. “Es una celebración que invita a la gente a ser partícipe de nuestras liturgias, rituales y tradiciones, pero también de un legado ancestral profundamente arraigado en la sociedad uruguaya”.

Más allá de la figura icónica de Iemanjá, reconocida incluso por personas ajenas a la religión, la festividad permite comprender que el aporte africano no se limita a una creencia específica. Incluye prácticas culturales, valores comunitarios y una historia marcada por la resistencia de los pueblos esclavizados que llegaron a estas tierras y dejaron una huella indeleble en la identidad nacional.

Del prejuicio al encuentro espiritual

Uno de los aspectos destacados por el referente religioso es el proceso de transformación social que ha acompañado a la celebración. En sus inicios, muchos observaban desde la distancia, impulsados por la curiosidad. Con el tiempo, esa mirada externa dio paso a la participación activa.

“Hoy la gente baja a la playa, enciende una vela, entrega una ofrenda. No hay manera de medir la fe ni la intención, pero ese gesto derriba barreras y prejuicios”, señaló Pai Jorge. En ese sentido, subrayó que Iemanjá representa un amor maternal que convoca al encuentro, al respeto y a la espiritualidad compartida.

El origen del 2 de febrero y su expansión

La celebración del 2 de febrero tiene su origen en Río de Janeiro, cuando, según la tradición, un grupo de pescadores imploró ayuda a la energía de las aguas y recibió abundancia. Desde entonces, Iemanjá la “madre de los peces” se convirtió en símbolo de protección, fertilidad y vida.

En países como Brasil, la fecha es feriado y convoca multitudes. En Uruguay, especialmente en Montevideo y en las playas del este, la festividad ha crecido de forma sostenida. Salto no es la excepción: año a año, la convocatoria se amplía y se integra a la agenda cultural local.

Playa Las Cavas, un espacio cargado de simbolismo

La elección de la playa Las Cavas no es casual. Allí se erige desde el año 2000 el monumento a Iemanjá, instalado tras la aprobación de la Junta Departamental y con el impulso de referentes de la comunidad africanista. Aunque los rituales en ese lugar son anteriores, el monumento se convirtió en un punto de referencia y de encuentro.

“Podemos ofrendar en cualquier lugar, porque Iemanjá es la dueña de las grandes aguas, pero Las Cavas nos nuclea en torno a una imagen que ya es parte del paisaje y de la identidad salteña”.

Cuidar el patrimonio y el medio ambiente

El paso del tiempo y las crecidas del río han generado un deterioro natural del monumento. Por ello, distintos referentes religiosos impulsan una iniciativa para elevar la imagen sobre un pilar que permita preservarla. La propuesta será presentada ante las autoridades departamentales como una forma de proteger un legado cultural y religioso.

Además, desde la organización se insiste en la importancia de realizar ofrendas biodegradables. “Cuidar las aguas es honrar a Iemanjá”.

El sentido profundo de la ofrenda

Lejos de lo material, Pai Jorge destacó que la ofrenda es un acto simbólico que vincula a la persona con la energía espiritual. Velas, flores, perfumes, miel o frutas son gestos de agradecimiento, pero no determinan la profundidad de la fe.

“No importa cuánto se da, sino cómo y con qué intención. Si no hay nada en las manos, siempre hay algo puro en el corazón”. En ese mensaje se refleja una invitación a recuperar valores como la solidaridad, la empatía y la vida sencilla.

Una celebración abierta a toda la comunidad

El lunes 2 de febrero, desde las 19 horas, la playa Las Cavas será escenario de una jornada que incluirá toque de tambores, representaciones del candombe, cantos en lenguas africanas, rezos y una procesión final hacia el agua para la entrega de ofrendas.

La celebración fue declarada de interés departamental en 2022, un respaldo institucional que reconoce su valor cultural y social. “No es necesario que todos piensen igual, pero sí que se entienda que es una fiesta de toda la comunidad”.

Un mensaje de unión y esperanza

En tiempos de tensiones y divisiones, el mensaje final apunta a la unión. Iemanjá, como madre, representa el abrazo, la comprensión y el deseo de una vida digna para todos. “Salud, trabajo y bienestar para las familias”, resumió Pai Jorge de Ogum, invitando a vivir la jornada como un espacio de recogimiento espiritual y encuentro colectivo.

La celebración de Iemanjá en Salto ya no es solo un ritual religioso, es un acto de memoria, identidad y convivencia que fluye, como el agua, entre la tradición y el presente.

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