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El puente internacional Salto–Concordia registró este sábado un intenso movimiento vehicular, con una importante afluencia de motos, automóviles particulares y ómnibus de excursiones, en el marco del incremento del tránsito característico de la temporada estival. La situación generó largas colas y demoras que, al caer la tarde, superaban la hora de espera para poder cruzar hacia la Argentina.

Un nuevo sistema que genera quejas

Actualmente, rige un nuevo sistema de control en el paso fronterizo, que establece que los conductores ya no deben descender de los vehículos, salvo en el caso de los ómnibus. Los usuarios permanecen dentro del auto hasta que llega su turno para realizar los trámites migratorios. Sin embargo, esta modalidad no logró evitar las demoras en una jornada considerada pico. Si bien hay cuatro casillas habilitadas, no todas cuentan de forma permanente con funcionarios asignados, lo que enlentece el flujo vehicular. Según relataron algunos conductores que aguardaban en la fila, el sistema resulta más lento que el anterior. “Antes, en días de mucho movimiento, había seis o siete funcionarios atendiendo. Ahora son cuatro casillas y cuatro funcionarios. Llegan dos ómnibus de excursión y los atienden primero, y el resto queda esperando”, comentó uno de los usuarios visiblemente molesto.

Tránsito diverso y perfil de los viajeros

En las largas colas se podían observar matrículas de distintos países, entre ellas uruguayas, argentinas, brasileñas y paraguayas, reflejando el carácter internacional del cruce. En su mayoría, se trataba de veraneantes que se desplazaban por turismo, aprovechando el fin de semana y el receso estival. También se detectó un flujo constante de personas que cruzaban hacia la Argentina por pocas horas, ya sea para realizar compras, comer o simplemente por el combustible hoy más ventajoso.

Expectativa por mejoras operativas

La situación volvió a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar el personal en días de alta demanda, especialmente durante el verano, cuando el puente Salto–Concordia y viceversa, se convierte en uno de los pasos fronterizos más transitados del litoral. Mientras tanto, los usuarios continúan armándose de paciencia para enfrentar demoras que, según coinciden muchos, podrían evitarse con mayor dotación de funcionarios.

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