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En el primer programa del año 2026 de Radio Turística, el periodista Juan Modesto Llantada abrió su espacio semanal con un análisis profundo y reflexivo sobre la situación de Venezuela, el rol de Nicolás Maduro y la imprevisibilidad del presidente estadounidense Donald Trump en el escenario internacional.

Con el saludo de Año Nuevo de rigor, Llantada advirtió desde el comienzo que el mundo atraviesa un momento de gran tensión e incertidumbre. “Trump es imprevisible, nadie sabe con certeza cuál será su próximo movimiento”, señaló, comparando su forma de actuar con una partida de póker donde nunca queda claro quién miente o quién tiene las cartas ganadoras.

¿Un golpe quirúrgico o una transición negociada?

Durante su análisis, el periodista sostuvo que más allá del impacto inicial de la salida de Maduro, el verdadero desafío es lo que viene después. Según explicó, el aparato de poder que sostuvo al chavismo durante años sigue presente: fuerzas armadas, servicios de inteligencia y asesoramiento extranjero, especialmente cubano.

Llantada planteó que la estrategia de Trump no sería una invasión directa, sino una presión psicológica y política para forzar una transición ordenada. “La idea parece ser desarmar el régimen de a poco, dejando una puerta abierta para que se vayan y permitir que Venezuela empiece a recuperarse”, afirmó.

Petróleo, elecciones y democracia

Uno de los puntos centrales del análisis fue la necesidad de reactivar la industria petrolera, clave para mejorar la vida cotidiana de los venezolanos. Sin una economía en funcionamiento, sostuvo Llantada, no hay posibilidad real de estabilidad ni de democracia.

El periodista fue claro al señalar que todo proceso solo tendrá sentido si culmina en elecciones libres, con garantías y con respeto a la voluntad popular. “Hasta que no haya elecciones reales, toda discusión sobre soberanía es cartón pintado”, expresó, marcando distancia de los discursos ideológicos cargados de pasión pero vacíos de soluciones.

El dolor de un pueblo y la voz de los venezolanos

Llantada recordó el drama humano que dejó la dictadura: más de ocho millones de venezolanos emigraron, muchos caminando, huyendo del hambre, la represión y la pobreza. “Nadie mejor que ellos para medir la temperatura del agua”, dijo, al relatar escenas de alegría y esperanza entre venezolanos dentro y fuera del país tras los últimos acontecimientos. Relató también testimonios cercanos, de personas que no pudieron dormir por la emoción y que por primera vez en años sienten que recuperar la libertad puede ser posible.

Estados Unidos, intereses y realismo

Sin ingenuidad, el periodista reconoció que Estados Unidos actúa por intereses, como todas las potencias. “No vienen por la receta de las arepas”, ironizó, pero llamó a separar la retórica de los hechos. Recordó además momentos históricos en los que Estados Unidos fue un apoyo clave para Uruguay, incluso en la grave crisis de 2002. Para Llantada, lo importante no es quién gana protagonismo internacional, sino que Venezuela pueda recuperar la democracia, la prosperidad y la dignidad.

Esperanza con cautela

El cierre fue prudente pero optimista. “No hay que celebrar antes de tiempo, pero sí hacer fuerza para que este proceso llegue a buen puerto”, concluyó. Para millones de venezolanos, señaló, lo primero que se recuperó fue algo fundamental: la esperanza.

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