La Escuela Filantrópica Hiram /
Celebra 170 años de historia con una apuesta a la educación gratuita y la formación comunitaria
La Escuela Filantrópica Hiram, una de las instituciones educativas y sociales más antiguas de Salto, conmemora este año sus 170 años de trayectoria reafirmando el espíritu que la vio nacer, brindar oportunidades de aprendizaje y crecimiento a la comunidad. Bajo la presidencia del Dr. Jorge Tambucho, la institución mantiene vigente una misión que ha sabido adaptarse a los cambios de cada época sin perder su esencia de servicio, sostenida gracias al apoyo de empresas, exalumnos, vecinos y colaboradores.
En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, Tambucho destacó que llegar a este aniversario representa un motivo de orgullo, pero también una responsabilidad para seguir proyectando la institución hacia el futuro. "La escuela se mantiene gracias a personas que creen en ella, muchas de las cuales fueron alumnos o tienen familiares que pasaron por sus aulas".
El origen del nombre Hiram y una historia ligada a la construcción del ser humano
Uno de los aspectos que el presidente consideró importante aclarar es el origen del nombre de la escuela, debido a confusiones surgidas recientemente por la coincidencia fonética con el país Irán. Tambucho recordó que Hiram escrito con H y M final fue, la tradición bíblica, el arquitecto y constructor del Templo de Salomón. Precisamente esa figura inspiró a los fundadores de la institución, quienes adoptaron su nombre como símbolo del trabajo, la construcción y el desarrollo personal. La filosofía de la escuela se resume en una idea que continúa vigente desde sus orígenes, que cada persona sea el arquitecto y constructor de su propia vida. Ese concepto también se refleja en el escudo institucional, donde aparecen herramientas vinculadas a la construcción y al trabajo.
De enseñar a leer y escribir a ofrecer herramientas para la vida
Fundada antes de la reforma educativa impulsada por José Pedro Varela, la Escuela Hiram nació en una época en la que el acceso a la educación era muy limitado. En aquellos años enseñaba lectura, escritura y aritmética básica a quienes no tenían posibilidades de acceder a la enseñanza formal. Con la llegada de la educación pública, laica, gratuita y obligatoria, la institución redefinió su papel. La creciente inmigración que recibió Salto durante el siglo XIX hizo surgir nuevas necesidades educativas, especialmente entre trabajadores adultos que llegaban al puerto sin saber leer ni escribir. Fue entonces cuando la escuela comenzó a impartir clases nocturnas para adultos, convirtiéndose, según destacó Tambucho, en la primera escuela nocturna de Sudamérica. A partir de allí fue incorporando distintos cursos y oficios, acompañando la evolución de la sociedad y respondiendo a las demandas de cada momento histórico.
Capacitación gratuita para generar oportunidades
En la actualidad, la Escuela Hiram continúa ofreciendo cursos completamente gratuitos, orientados tanto al desarrollo personal como a la inserción laboral. Entre las propuestas más concurridas se encuentran los cursos de costura y bordado, que reúnen alrededor de un centenar de estudiantes; informática, con unos 45 participantes; y clases de yoga, que convocan a unas 35 personas. En total, cerca de 180 alumnos asisten regularmente a las distintas actividades. Gran parte del equipamiento utilizado en estos cursos ha sido obtenido mediante donaciones, reflejando el compromiso permanente de la comunidad con la institución. Tambucho destacó especialmente el impacto social de los talleres de costura. Cada fin de año, gracias al aporte de benefactores, algunas alumnas reciben máquinas de coser que les permiten iniciar un emprendimiento o mejorar la economía familiar. "La emoción es muy grande cuando cuentan que comenzaron haciendo pequeños arreglos en su barrio y hoy tienen un ingreso para sus hogares".
Una escuela por la que pasaron figuras destacadas
La extensa historia de la Escuela Hiram también está marcada por el paso de numerosas personalidades salteñas. Entre sus alumnos más conocidos figura el escritor Horacio Quiroga, quien vivía muy cerca del edificio escolar durante su infancia. También pasó por sus aulas el recordado personaje popular "Ojito" Rodríguez Musmanno, hecho que el propio Tambucho descubrió durante los festejos por los 150 años de la institución. Estos nombres ilustran la importancia que tuvo la escuela en la formación de generaciones de salteños desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad.
Un calendario de actividades para celebrar los 170 años
Como parte de los festejos por el aniversario, la institución desarrolló un amplio programa de actividades abiertas al público que combina historia, cultura, salud y reflexión. Entre las propuestas figura una conferencia del profesor Diego Delgrossi sobre historia contemporánea y geopolítica, seguida de una presentación humorística en el Teatro Larrañaga. El 12 de agosto se realizará una jornada organizada junto a la Dirección Departamental de Salud dedicada a la relación entre salud mental y espiritualidad. La actividad contará con un enfoque multidisciplinario y reunirá representantes de diversas organizaciones sociales, grupos de ayuda, religiones y movimientos vinculados al bienestar emocional. Posteriormente, el historiador Oscar Padrón Favré presentará su libro Rivera, el Artiguismo Posible, mientras que el investigador entrerriano Maximiliano Vinacur ofrecerá una conferencia sobre el asesinato del general Justo José de Urquiza y sus vínculos con Uruguay. Las celebraciones culminarán a fines de octubre con un homenaje a la laicidad, una cena de reconocimiento a los colaboradores de la institución y la tradicional ceremonia de entrega de diplomas a los estudiantes.
La única sobreviviente del antiguo "triángulo racionalista"
Tambucho recordó que la Escuela Hiram integró en su momento el denominado "triángulo racionalista", junto a instituciones similares de Tacuarembó y Montevideo. Con el paso del tiempo, una cerró y la otra se transformó en un colegio privado, por lo que Hiram quedó como la única institución que conserva el carácter laico, gratuito y filantrópico que inspiró a sus fundadores. A 170 años de su creación, la escuela continúa demostrando que la educación sigue siendo una poderosa herramienta de transformación social. Gracias al esfuerzo de voluntarios, docentes y colaboradores, mantiene viva una tradición que no solo preserva la memoria histórica de Salto.