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La política tiene una materia prima indispensable: la confianza. Sin ella, cualquier discurso se transforma en una cáscara vacía y toda promesa electoral termina convertida en una maniobra de marketing. Por eso las recientes declaraciones del director de Asesoría Tributaria del Ministerio de Economía, Álvaro Romano, no pueden minimizarse como un simple “malentendido” o una expresión sacada de contexto. Lo que quedó expuesto es mucho más grave: la enorme contradicción entre lo que el Frente Amplio prometió en campaña y lo que verdaderamente piensa hacer cuando se sienta en el poder.

AUMENTAR LOS IMPUESTOS

Romano habló en un foro internacional en Santiago de Chile sobre la necesidad de estudiar modificaciones tributarias con “criterio redistributivo”, apuntando específicamente al IVA, el IRPF y el IRAE. No se trató de una frase al pasar ni de una interpretación antojadiza de terceros. Fue una exposición formal, preparada, presentada ante especialistas de toda la región y en representación del gobierno uruguayo. Allí sostuvo que el IVA es un impuesto regresivo y dejó en claro la intención de “avanzar” hacia cambios que permitan aumentar el peso de la renta personal y revisar la carga sobre dividendos y empresas.

la viabilidad de los cambios

Después, cuando el contenido trascendió y la polémica explotó, llegó la aclaración apresurada: que se iba a estudiar la “viabilidad” de esos cambios, pero no implementarlos en este período. Una explicación que lejos de despejar dudas las profundiza todavía más. Porque el problema no es solamente cuándo piensan aumentar impuestos, sino que efectivamente lo están estudiando pese a haber dicho exactamente lo contrario durante la campaña electoral.

promesas mentirosas

Resulta imposible olvidar que una de las promesas más reiteradas del oficialismo fue que no habría aumento de impuestos. Lo dijo el entonces candidato y lo repitieron los principales referentes económicos. Incluso el ministro Gabriel Oddone ratificó hace pocos días que el compromiso era no impulsar modificaciones tributarias adicionales. Sin embargo, aparece un alto jerarca del propio Ministerio de Economía hablando abiertamente de rediseñar tributos y de revisar el esquema impositivo vigente. Entonces, ¿quién dice la verdad?

... a Romano "le tiraron de la oreja”

La sensación inevitable es que a Romano “le tiraron de la oreja” después de haber dicho en público lo que internamente ya se analiza desde hace tiempo. Porque nadie en un cargo de semejante responsabilidad improvisa un anuncio de ese calibre en un foro internacional sin que exista una discusión previa dentro del gobierno. Lo que quedó al desnudo es una diferencia evidente entre el discurso para la tribuna y las verdaderas intenciones de fondo.

perdida de la credibilidad

Y allí aparece el aspecto más delicado de todos: la pérdida de credibilidad. El Frente Amplio llegó nuevamente al gobierno prometiendo moderación, responsabilidad y estabilidad. Muchos ciudadanos, incluso algunos que no son frenteamplistas históricos, apostaron a esa imagen de prudencia. Pero cada vez son más quienes sienten que les dijeron una cosa para obtener el voto y otra muy distinta comienza a surgir apenas transcurridos los primeros meses de gestión.

criticas por doquier

Las críticas ya no provienen solamente de la oposición. También empiezan a escucharse voces de decepción dentro de su propio electorado. Las encuestas muestran malestar, desencanto y una creciente desconfianza hacia dirigentes que parecían haber aprendido de errores anteriores y hoy vuelven a tropezar con el mismo problema: decir una cosa y hacer otra.

lo que no puede perdonarse

Porque en política muchas cosas pueden perdonarse. Puede perdonarse una mala gestión, una decisión equivocada o incluso una promesa incumplida por circunstancias extraordinarias. Lo que difícilmente se perdona es la mentira. El ciudadano puede aceptar sacrificios si siente que le hablan con honestidad. Lo que genera indignación es descubrir que detrás de un discurso tranquilizador se escondía una agenda completamente distinta.

... el debate sobre aumentar impuestos existe

El episodio Romano dejó algo muy claro: el debate sobre aumentar impuestos existe dentro del gobierno. Y aunque ahora intenten disfrazarlo de “estudio técnico” o patearlo para adelante, la intención quedó expuesta. El problema no es solamente económico; es moral y político. Cuando la confianza se rompe, recuperarla es infinitamente más difícil que ganar una elección.

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