Natalia Sánchez y Maximiliano Elola, referentes de la batería de Barrio Ceibal
La música popular encuentra en los barrios su raíz más auténtica. Allí donde el ritmo se aprende mirando, escuchando y compartiendo, surgen expresiones que trascienden generaciones. En Barrio Ceibal, ese latido colectivo tiene nombres propios, Natalia Sánchez, reina de batería, y Maximiliano Elola, ritmista y referente cultural. Ambos protagonizan una historia atravesada por el compromiso, la identidad barrial y la pasión por la música, especialmente por el candombe y las expresiones rítmicas populares.
Esta nota fue realizada semanas atrás, sin imaginar entonces que hoy serían los campeones del carnaval. En aquella oportunidad, el encuentro se dio en el marco de una charla distendida, donde la memoria, la emoción y el sonido de los tambores marcaron el pulso del diálogo.
La batería como espacio de pertenencia
Para Natalia Sánchez, la batería no es solo un conjunto de instrumentos ni un momento de carnaval: es un espacio de pertenencia y de construcción colectiva. Desde muy joven estuvo vinculada al barrio y a su expresión cultural más fuerte. “Uno se cría viendo a los mayores tocar, ensayar, compartir. La batería te enseña valores, respeto y compañerismo”.
Su rol como reina de batería no es casual ni meramente estético. Representa años de trabajo, constancia y compromiso con la agrupación. Natalia destaca que el lugar de la mujer en la batería ha ido ganando reconocimiento con el tiempo, aunque todavía existen desafíos. “Antes costaba más, hoy hay más espacio, pero siempre hay que demostrar con trabajo”.
La figura de la reina de batería, explica, implica responsabilidad: ser referente, acompañar al grupo y representar al barrio con orgullo en cada presentación.
Maximiliano Elola y el valor del ritmo
Del otro lado del diálogo aparece Maximiliano Elola, ritmista con una extensa trayectoria y una mirada profunda sobre el significado del candombe y la música popular. Para él, el ritmo es un lenguaje que se transmite de generación en generación. “El tambor habla, cuenta historias del barrio, de la gente, de lo que somos”.
Maximiliano remarca la importancia de enseñar y compartir el conocimiento. En su experiencia, muchos jóvenes se acercan a la batería buscando un lugar, una identidad. “La música ordena, contiene. El barrio necesita estos espacios”.
También hace hincapié en el esfuerzo que implica sostener una batería, los ensayos, los instrumentos, la organización y, muchas veces, la falta de recursos. Sin embargo, subraya que la pasión suele imponerse a las dificultades.
Barrio Ceibal, identidad y resistencia cultural
Barrio Ceibal no es solo un punto geográfico, sino un símbolo de resistencia cultural. Tanto Sánchez como Elola coinciden en que el barrio es el corazón de la batería. Allí se aprende a tocar, pero también a convivir. “El barrio te da identidad, te marca para siempre”.
Las salidas, los ensayos y las actuaciones funcionan como rituales colectivos donde se refuerzan los lazos comunitarios. Maximiliano destaca que, en contextos complejos, la cultura popular cumple un rol social clave: “Aleja a los gurises de la calle, les da un objetivo”.
En ese sentido, la batería se convierte en una herramienta de inclusión y expresión. No importa la edad ni la experiencia: lo fundamental es el compromiso y el respeto por la tradición.
El carnaval como vidriera y desafío
El carnaval aparece en la charla como una vidriera fundamental, pero también como un desafío. Representa meses de preparación condensados en pocas noches. “Es una emoción enorme salir, pero también mucha presión”.
Para Maximiliano, el carnaval es el momento donde el barrio se muestra al mundo. Sin embargo, aclara que la batería existe todo el año, más allá del desfile. “El carnaval es importante, pero lo más valioso es el proceso previo, el trabajo silencioso”.
Ambos coinciden en que mantener viva la esencia, sin perder la identidad frente a las exigencias externas, es uno de los grandes retos actuales.
Mirar hacia adelante sin olvidar el origen
Al pensar en el futuro, Natalía Sánchez y Maximiliano Elola se muestran optimistas, aunque conscientes de las dificultades. El deseo común es que la batería de Barrio Ceibal siga creciendo, sumando jóvenes y fortaleciendo su identidad.
“La clave es no olvidarse de dónde venimos”, resume Maximiliano. Natalía agrega que el respeto por la historia y por quienes abrieron camino es fundamental para seguir avanzando.