La Prensa Hacemos periodismo desde 1888

Las picadas de motos y las maniobras peligrosas se han vuelto una escena cotidiana en distintos puntos de la ciudad. No importa la hora ni el lugar: avenidas, calles internas y barrios de Salto son testigos, a diario, de jóvenes que aceleran sus motos buscando mostrar habilidades, velocidad y destreza. Entre las prácticas más repetidas está el conocido “willy”, levantar la rueda delantera mientras la moto avanza a gran velocidad. Estas maniobras, lejos de realizarse en espacios controlados, se hacen en plena vía pública, con tránsito normal y peatones alrededor. El objetivo, según se observa, no es solo la adrenalina del momento, sino grabar el video para luego subirlo a las redes sociales y recibir felicitaciones de amigos y seguidores.

Un riesgo que no es solo personal

Vecinos consultados por Diario La Prensa manifestaron su preocupación por estas situaciones. Señalan que el peligro no recae únicamente en quien conduce la moto, sino también en terceros que nada tienen que ver con la maniobra indebida. Un niño cruzando la calle, un adulto mayor o cualquier conductor pueden verse involucrados en un accidente grave en cuestión de segundos. Con la llegada del verano, estas prácticas se intensifican. El buen clima, las noches largas y la menor presencia de controles favorecen este tipo de conductas, muchas veces realizadas evitando deliberadamente los operativos de tránsito.

¿Dónde empieza el problema?

Según relatan vecinos que incluso enviaron imágenes, el riesgo comienza mucho antes de que la moto salga a la calle. En muchos hogares se ve cómo el vehículo es transformado: se le cambia el color, se retiran plásticos, se modifica el caño de escape, se ajustan amortiguadores para darle más “pique” y hasta se toca el motor para lograr mayor velocidad. Todo ese proceso ocurre a la vista de padres o familiares, que muchas veces no logran ,o no intentan, frenar esa transformación. Luego, cuando sucede un accidente, surgen las preguntas y los reclamos sobre la falta de controles y la responsabilidad de los inspectores.

Una solución que debe ser compartida

Las autoridades de  tránsito tienen la responsabilidad de actuar, controlar y sancionar estas conductas. Pero los vecinos insisten en que la solución no puede recaer solo en el Gobierno departamental. El primer control debería darse en el hogar, con diálogo, límites claros y responsabilidad adulta. La seguridad vial no es solo una cuestión de multas o inspectores. Es, sobre todo, una cuestión de conciencia colectiva, antes que la búsqueda de "me gusta " en las redes sociales,  termine en una tragedia.

Ranking
Recibirás en tu correo electrónico las noticias más destacadas de cada día.

Podría Interesarte