Don Frutos hizo esta República /
Pacto de Guaviyú e invasión de las Misiones
- Por Dr. Diego Martinez Garcia
El 6 de abril de 1828, un domingo, el general Fructuoso Rivera firmó con el Gobernador Delegado de las Misiones Occidentales el llamado Acuerdo de Guaviyú, suscrito a orillas del arroyo del mismo nombre. A partir de ese pacto, Rivera se convirtió en jefe de miles de indígenas guaraníes misioneros.
Los caciques Guaraníes y Rivera
Estos pueblos lo admiraban y depositaban en él la esperanza de liberar sus tierras —las Misiones— del dominio brasileño impuesto desde 1801, un objetivo que también había formado parte del ideario de José Artigas. Los caciques guaraníes dejaron testimonios escritos en ese contexto: una producción singular, nacida de comunidades que, desde siglos atrás, habían aprendido a leer y escribir sin abandonar su identidad cultural. Eran pueblos que conjugaban su tradición con la fe religiosa y que, en ese momento, creyeron tanto en Dios como en Rivera, a quien reconocieron como su jefe.
Conquista de las Misiones
El 21 de abril de 1828, Felipe Caballero protagonizó una acción decisiva al cruzar a nado el río Ibicuy junto a 83 lanceros entrenados. Desde años anteriores, las fuerzas de Rivera se distinguían por su disciplina y preparación: sabían domar, carnear y nadar, habilidades fundamentales para la guerra en ese territorio. Armados con sable y pistolas, lograron imponerse rápidamente. Al día siguiente, Rivera cruzó el río y consolidó la operación. En pocos días, las Misiones quedaron bajo control oriental, en una campaña que destacó por su audacia y eficacia.
El Éxodo de las Misiones
Tras la conquista, meses después se produjo un éxodo hacia el territorio oriental. Miles de indígenas guaraníes acompañaron a Rivera, dando lugar a la fundación de Bella Unión y a la organización del llamado Ejército del Norte. Rivera insistía ante las autoridades de Montevideo en la importancia estratégica de esta fuerza, ubicada al norte del río Negro, para contener el avance brasileño. También solicitaba provisiones y asistencia religiosa. Las condiciones de vida eran duras. La tropa soportaba jornadas con escasos recursos, recurriendo a prácticas de subsistencia austeras. Existen registros del envío de alimentos, como zapallos, destinados a sostener a los soldados. Asimismo, se reiteraban los pedidos de sacerdotes, lo que refleja la importancia de la religiosidad en estos grupos, que buscaban expresar su fe en el nuevo territorio.
Sin las respuestas esperadas
Sin embargo, desde Montevideo la respuesta fue limitada. Existían tensiones políticas e ideológicas respecto al modelo de país a construir. Mientras algunos sectores promovían una nación portuaria, con fuerte impronta europea, Rivera representaba una visión más ligada al mundo rural, criollo y mestizo, integrando a amplios sectores populares e indígenas. En los primeros años del Estado Oriental del Uruguay, tras la Constitución de 1830, se registraron episodios de violencia en el norte del río Negro, incluyendo ataques a pobladores rurales, con asesinatos y secuestros. Ante esta situación, la Asamblea General resolvió por unanimidad encomendar al gobierno la tarea de intervenir para restablecer el orden. Previamente se intentaron negociaciones, pero no tuvieron éxito.
Salsipuedes
En abril de 1831 se produjo un enfrentamiento entre fuerzas gubernamentales y grupos indígenas organizados en tolderías. Hubo bajas en ambos bandos. En las fuerzas de Rivera participaron también indígenas guaraníes misioneros, aliados a su liderazgo. Tras estos hechos, la región experimentó una disminución de los ataques, lo que permitió una mayor estabilidad y desarrollo de las actividades productivas en el norte del país.La figura de Rivera ha sido objeto de interpretaciones diversas a lo largo del tiempo. Para algunos, representa un liderazgo clave en la consolidación del Estado y en la integración de sectores marginados; para otros, su accionar, especialmente en relación con los pueblos indígenas, es motivo de cuestionamientos. Estas miradas reflejan la complejidad del proceso histórico.
El constructor del nuevo Estado
Más allá de los debates, su papel en los orígenes del país es indiscutible. Rivera participó activamente en la construcción política y militar del nuevo Estado, en un contexto de enormes dificultades materiales y humanas. Falleció el 13 de enero de 1854 en condiciones modestas. Aunque provenía de una familia con recursos, eligió permanecer en su tierra y dedicar su vida a la actividad pública y militar. Su trayectoria, marcada por la austeridad personal y el compromiso con su proyecto político, lo posiciona como una de las figuras centrales de la historia uruguaya.