Prohibido fumar (40 años después)
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Por Leonardo Vinci
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joselopez99@adinet.com.uy
Tiempo atrás, sostuve que el tiempo es un juez tan sabio que no sentencia de inmediato, pero que al final siempre da la razón a quien la tiene. Esa reflexión viene a cuento de un proceso que comenzó hace décadas en el interior del país y que hoy aparece como un antecedente pionero en la lucha contra el tabaquismo en Uruguay.
Durante la presidencia del Dr. Vázquez, el 1º de marzo de 2006, Uruguay pasó a ser el primer país libre de humo de tabaco en las Américas al establecerse la prohibición de fumar en espacios cerrados de uso público. Aquella medida, ampliamente reconocida a nivel internacional, marcó un antes y un después en la protección de la salud colectiva. Sin embargo, su historia no comenzó ese año.
Decreto de Julio M. Sanguinetti
Como antecedente cercano, en 1996, mediante el decreto 203 —durante el segundo mandato del presidente Sanguinetti—, se había prohibido fumar en oficinas públicas. Fue un paso importante, pero tampoco fue el primero.
Decreto de la Junta Departamental de Salto
Lo que probablemente solo conocen los sesentones, es que ya en 1986 la Junta Departamental de Salto había votado un decreto de similares características al que diez años después dictaría el Poder Ejecutivo.
La Junta de Salto adelantada y pionera
En realidad, el legislativo salteño se adelantó diecisiete años a los postulados del Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, aprobado por la 56ª Asamblea Mundial de la Salud el 12 de mayo de 2003. Aquel acto, que en su momento pareció modesto y hasta polémico, terminó siendo una medida histórica.
Derecho de los No fumadores
Tras redactar el borrador del decreto que finalmente sería votado, invitamos a ediles de todos los partidos para que acompañaran nuestra iniciativa. Once titulares firmaron el proyecto, que establecía en sus considerandos que era “necesario tomar medidas a los efectos de preservar la salud de las personas sometidas a la inhalación involuntaria y perniciosa provocada por terceros, de productos tóxicos provenientes del consumo de tabaco en las oficinas del gobierno departamental”. El espíritu del texto era claro: defender el derecho de los no fumadores a trabajar en un ambiente saludable.
Con la firma de todos los ediles
La repercusión fue inmediata. Tanto el diario colorado El Día como el semanario nacionalista La Democracia publicaron en sus páginas editoriales conceptuosas notas sobre la decisión adoptada por los curules salteños. En particular, una editorial del profesor Cesio señalaba: “Con la firma de ediles de todas las bancadas se ha presentado un proyecto de resolución prohibiendo fumar en las oficinas municipales. Las disposiciones podrán ser las adecuadas o aún quizás perfeccionables, pero eso no disminuye la trascendencia y la conveniencia de la propuesta. Por el contrario, consideramos que debe ser aprobada en forma rápida y entusiasta. Porque es un avance cierto en la convicción de que fumar es perjudicial para la salud y que debe irse restringiendo progresivamente el proceso de permisividad”.
El concepto de libertad
El editorial agregaba un argumento que hoy suena de absoluta vigencia: “Mucho más cuando ha quedado muy claro que el humo ya inhalado, al ser expulsado es absorbido por quienes no fuman y les significa una agresión a sus derechos individuales a una condición higiénica. Y si la libertad, en una definición simplista pero siempre útil, termina donde empieza la de los demás, esta propuesta de los ediles tiene más que justificación”.
Cesio concluía
“En este asunto nos jugamos enteramente al lado de los proponentes y pensamos que el Ejecutivo comunal los apoyará y que nada impide que la cuestión se ponga en práctica en poco tiempo para que, a fin de año, las oficinas municipales en su totalidad hayan quedado con aire limpio. Entusiasta la idea y merece apoyo irrestricto”.
Medida visionaria
El camino para llegar a buen puerto no fue sencillo. La Junta tuvo que superar dificultades e incomprensiones, incluso dentro de su propio seno.
El tiempo ha pasado y la historia puso las cosas en su lugar. Aquella decisión adoptada en Salto, que algunos calificaron como un exceso o una imposición arbitraria, fue en realidad una medida visionaria que anticipó políticas de salud pública que luego serían asumidas por todo el país. Hoy Uruguay es reconocido en el mundo por su firme posición en el control del tabaco. Pero conviene recordar que, mucho antes que el Estado nacional actuara, nuestro Gobierno Departamental dio el primer paso