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En 1828, el general Fructuoso Rivera, enfrentando enormes dificultades y sin respaldo decisivo, reunió a un pequeño contingente y emprendió la campaña hacia las Misiones. Aquella iniciativa, tan arriesgada como estratégica, se transformó en un hito clave dentro del proceso que culminaría con la creación del Uruguay como república independiente.

figura representativa

El escritor brasileño Alcides Cruz subrayó la singularidad de Rivera entre los caudillos orientales que resistían la dominación del Brasil. Según su visión, fue el único que desde un comienzo orientó su acción hacia una independencia absoluta, desligada tanto del Imperio como de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Lo describió como una figura representativa de su tiempo: valiente en la guerra, prudente en la conducción y generoso en la victoria, cualidades poco comunes en el contexto de los caudillos sudamericanos de la época.

la popularidad de rivera

A estas virtudes militares se sumaban rasgos personales que fortalecían su liderazgo. Rivera llevaba una vida austera, sin ostentación, y cultivaba un trato cercano y afable. Era reconocido por su franqueza, su generosidad y su disposición al servicio. No perseguía cargos ni privilegios, y aun cuando ocupó posiciones de relevancia, conservó la sencillez del hombre de campaña. Esta combinación de carácter y conducta le otorgó una notable popularidad, especialmente entre la población rural, sobre la cual ejercía una influencia profunda y duradera.

el proyecto político

Su proyecto político era claro: la construcción de una república soberana e independiente. A ese objetivo consagró su vida y sus recursos, enfrentando obstáculos constantes, desde campañas militares hasta intrigas políticas. En ese camino, no dudó en romper vínculos personales y enfrentar a antiguos aliados.

tensiones con lavalleja

Las tensiones con Lavalleja se hicieron evidentes en 1826, en el marco de la guerra entre el Brasil y las Provincias Unidas. En ese contexto, el general Martín Rodríguez dispuso la fragmentación de las fuerzas orientales en distintas unidades. Rivera se opuso firmemente, convencido de que tal medida debilitaba la capacidad militar de la Provincia Oriental y comprometía su aspiración independentista. Su negativa marcó un punto de inflexión en su relación con el gobierno de Buenos Aires.

La desconfianza hacia Rivera creció rápidamente

Aunque había sido nombrado brigadier, pronto fue objeto de acusaciones y citado a la capital para responder por ellas. Bernardino Rivadavia lo consideró un elemento peligroso y ordenó su arresto. Sin embargo, Rivera logró escapar y se dirigió a Santa Fe, donde encontró apoyo en el general Estanislao López. Este respaldo resultó clave para la elaboración y eventual ejecución de sus planes.

la invasión de las misiones

Desde tiempo atrás, Rivera concebía una estrategia audaz: la invasión de las Misiones Orientales, entonces bajo dominio brasileño. Consideraba que esta acción obligaría al Imperio a negociar la paz en condiciones favorables. Su visión no se limitaba al plano militar; aspiraba también a ampliar el territorio oriental y, eventualmente, estimular un levantamiento en Río Grande que debilitara al Brasil y favoreciera una reconfiguración política regional. Lavalleja, sin embargo, se mantuvo al margen de este proyecto.

A comienzos de 1828, Rivera tomó la decisión definitiva

Evaluó que el momento era propicio, dado que tanto las fuerzas brasileñas como las de las Provincias Unidas permanecían en una cómoda inacción, apostadas en posiciones defensivas sin avanzar hacia una resolución del conflicto. Rivera entendió que una ofensiva inesperada podía alterar ese equilibrio y acelerar los acontecimientos.

inicio de la campaña

En abril, con menos de cien hombres, inició la campaña hacia las Misiones. La operación, aunque limitada en recursos, tuvo un alto impacto estratégico. Su avance rompió la inercia de los contendientes, obligándolos a reaccionar y contribuyendo a destrabar una situación que parecía estancada.

victorias de rivera y nacimiento del uruguay

Esa acción, impulsada por la determinación y la claridad de objetivos, se inscribe como uno de los momentos decisivos en la gestación del Estado oriental. Más allá de las controversias y rivalidades, la figura de Rivera emerge asociada a la defensa de la independencia plena. De aquella campaña, iniciada con medios escasos pero con firme convicción, surgiría el impulso final que conduciría al nacimiento de la República Oriental del Uruguay.

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