Salto frente al desafío del tránsito /
Educación, tecnología y orden para reducir la siniestralidad
La siniestralidad vial continúa siendo uno de los principales desafíos para el departamento de Salto. Con un parque automotor que supera ampliamente la cantidad de habitantes y una infraestructura urbana que prácticamente no ha cambiado en las últimas décadas, las autoridades consideran que el problema exige un abordaje integral, donde la educación y el cambio de conductas ocupen un lugar central.
Así lo expresó Alberto Subí, encargado del Área de Gestión de Tránsito de la Intendencia de Salto, en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, en la que repasó el panorama actual, las medidas que se están implementando y los desafíos que enfrenta la gestión.
Explicó que al asumir el cargo encontraron un escenario complejo, con múltiples problemas que debieron ordenar por niveles de prioridad. Sin embargo, remarcó que existe un objetivo que está por encima de cualquier otro, preservar la vida.
"Nuestro principal problema es la propia vida humana", al recordar que el año pasado fallecieron 18 personas en siniestros de tránsito en el departamento, mientras que el año anterior habían sido 17. En lo que va del presente año ya se registran 10 víctimas fatales.
Un parque automotor que supera a la población
De acuerdo con las cifras aportadas por Subí, Salto, con una población cercana a los 136.000 habitantes, cuenta con aproximadamente 89.000 motocicletas, 49.000 automóviles y unos 3.500 camiones y vehículos de carga. En total, son alrededor de 170.000 vehículos registrados, sin considerar bicicletas eléctricas, monopatines y otros medios de movilidad personal que han ganado protagonismo.
Las estimaciones oficiales indican que actualmente podrían circular cerca de 200.000 vehículos en un departamento cuya red vial mantiene prácticamente el mismo diseño urbano de hace medio siglo.
Para el jerarca, esta realidad exige promover una movilidad segura basada en el respeto mutuo entre conductores, motociclistas, ciclistas y peatones.
Educación antes que sanciones
Aunque los controles y las multas forman parte de las herramientas disponibles para la Intendencia, Subí considera que la verdadera transformación llegará únicamente mediante la educación vial.
Su planteo apunta a generar un cambio cultural que comience dentro de los hogares. Explicó una sanción económica puede corregir una infracción puntual, pero difícilmente modifique conductas a largo plazo.
La estrategia oficial busca fortalecer valores como la empatía, la prudencia y la responsabilidad, promoviendo que cada conductor tome conciencia de las consecuencias que pueden tener decisiones aparentemente pequeñas, como acelerar para ganar un semáforo o utilizar el teléfono celular mientras conduce.
Recordó uno de los primeros accidentes fatales que debió afrontar al asumir funciones, cuando un conductor perdió la vida por no llevar colocado el cinturón de seguridad, un hecho que calificó como una tragedia totalmente evitable.
Campañas en centros educativos y foco en los nuevos vehículos
Uno de los ejes de trabajo será la implementación de un programa de educación vial en coordinación con los centros de enseñanza secundaria.
La Intendencia convocará a directores, subdirectores y adscriptos de liceos públicos y privados con el objetivo de presentar un proyecto de educación vial declarado de interés departamental por la Junta Departamental de Salto.
La iniciativa busca involucrar también a las familias para generar conciencia sobre el uso responsable de monopatines eléctricos, bicicletas eléctricas y otros vehículos de movilidad personal, cuyo crecimiento ha sido explosivo y para los cuales todavía no existe una normativa nacional plenamente actualizada.
Subí manifestó preocupación porque muchos adolescentes circulan sin casco, sin elementos reflectivos y sin ningún tipo de protección, situación que hoy no puede ser sancionada debido al vacío reglamentario existente.
Mientras se trabaja junto a la Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) para actualizar la normativa vigente, la Intendencia apuesta a que los propios padres promuevan medidas básicas de seguridad.
Tecnología para combatir las infracciones
En ese marco fueron instaladas dos cámaras de alta definición en la zona de Barrio Dos Naciones y Costanera, capaces de registrar maniobras peligrosas, identificar matrículas y controlar la velocidad en tiempo real.
Estas cámaras permiten detectar conductas como las denominadas "wheelies" o picadas de motocicletas, facilitando posteriormente la identificación de los responsables y la aplicación de las sanciones correspondientes.
Subí reconoció que este tipo de tecnología implica costos elevados y que actualmente funciona bajo un régimen de arrendamiento mediante un convenio con una empresa privada, mientras se evalúa su eventual expansión.
El desafío de controlar una ciudad en crecimiento
Otro de los problemas es la creciente congestión del tránsito en determinados horarios, especialmente en el microcentro y en las inmediaciones de instituciones educativas.
El Área de Gestión de Tránsito dispone actualmente de un cuerpo inspectivo integrado por apenas 26 funcionarios, una dotación que resulta insuficiente para cubrir simultáneamente todos los puntos conflictivos.
Por ese motivo, además de reforzar la coordinación con los liceos para ordenar los horarios de salida de los estudiantes, la Intendencia procura generar mayor corresponsabilidad entre instituciones, familias y ciudadanos.
Subí insistió en que gran parte de los siniestros tienen su origen en errores humanos, distracciones provocadas por el uso del celular, el exceso de velocidad o la ansiedad por llegar unos segundos antes.
Ordenar el transporte y formalizar la actividad
Al asumir encontraron un sistema con escasos controles y una importante cantidad de vehículos que prestaban servicios de manera informal. El proceso comenzó con la regularización de 73 permisarios de taxímetros certificados junto al LATU, mientras paralelamente se detectó la existencia de alrededor de 400 personas que realizaban transporte de pasajeros sin habilitación o bajo modalidades irregulares.
La Intendencia trabaja actualmente en un proyecto que permita la llegada formal de plataformas como Uber o Cabify a Salto, con el propósito de ofrecer alternativas legales para quienes hoy desarrollan esa actividad de manera informal y generar una competencia equitativa dentro del sector.
Integrar en lugar de excluir
En coordinación con la Unidad de Innovación y Desarrollo, se lleva adelante un programa de capacitación para convertirlos en facilitadores del tránsito, brindándoles herramientas, identificación y formación específica.
La propuesta busca integrar socialmente a este sector, en contraste con otras experiencias del país donde se analiza directamente su eliminación del espacio público.
Un cambio cultural como meta
Para Alberto Subí, la solución definitiva no dependerá exclusivamente de nuevas normas, más inspectores o mayor tecnología.
El desafío, consiste en construir una cultura de respeto en la vía pública, donde cada conductor comprenda que la seguridad comienza con decisiones individuales tan simples como usar el cinturón de seguridad, respetar los semáforos, evitar distracciones y conducir con prudencia.