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En nuestra ciudad se realizarán los días 17, 18 y 19 de abril de 2026 nuevos retiros de sanación post-aborto, una propuesta que convoca a personas de todo Uruguay e incluso de países vecinos. La iniciativa, impulsada por un equipo local con respaldo católico, apunta a ofrecer un espacio de acompañamiento emocional y espiritual frente a las secuelas que deja esta experiencia.

María José Irazusta, explicó en una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa que estos encuentros se desarrollan en formato reducido, lo que permite un abordaje personalizado. “Son retiros muy personalizados, por eso participan pocas personas. Este año decidimos hacer dos ediciones para que más gente pueda acceder”.

Un espacio que trasciende

Si bien los retiros se realizan en Salto, la convocatoria no se limita a la región. Según Irazusta, llegan participantes desde distintos puntos del país y también desde Argentina, especialmente de zonas cercanas como Entre Ríos. “El hecho de que se haga en Salto es un privilegio. Ya existía aquí un equipo formado, con acompañamiento del obispo, lo que permitió organizarlo más rápidamente que en otros lugares”, explicó. En Montevideo, agregó, se está evaluando la posibilidad de replicar la experiencia a futuro. La iniciativa tiene sus raíces en un movimiento internacional originado en México, vinculado a grupos pro-vida. Con el tiempo, sus impulsores identificaron la necesidad de trabajar no solo en la prevención del aborto, sino también en las consecuencias emocionales posteriores.

Secuelas invisibles y procesos de duelo

Uno de los ejes centrales del retiro es abordar lo que son secuelas psicológicas y emocionales derivadas del aborto. Entre ellas, aparece la depresión, adicciones, trastornos alimenticios e incluso ideación suicida. “Muchas veces la mujer no relaciona lo que le pasa con el aborto. Pero cuando analiza su historia, ve que esos problemas comenzaron después o se agravaron”.

El enfoque del retiro plantea que el aborto genera un duelo no resuelto. “Es un duelo que socialmente se supone que no existe, como si todo terminara ahí. Pero para muchas personas, el proceso recién empieza en ese momento”. En ese sentido, se busca brindar herramientas para reconocer y atravesar ese dolor, que con frecuencia según describen se mantiene oculto por sentimientos de culpa, vergüenza o miedo.

Impacto en vínculos y entorno familiar

Los organizadores también advierten sobre efectos en el entorno cercano. De acuerdo con la experiencia recogida en estos encuentros, las secuelas pueden impactar en la pareja, la familia e incluso en la crianza de otros hijos. “Hay matrimonios o parejas que se ven profundamente afectados. A veces aparecen reproches, culpas o conflictos que terminan en separaciones”. También señaló que algunos hombres atraviesan el proceso de manera diferente, manifestando enojo o frustración.

El retiro está abierto no solo a mujeres que hayan atravesado un aborto, sino también a hombres y a cualquier persona que se considere involucrada, incluyendo familiares o allegados. “Hemos tenido parejas que llegaron muy mal y se fueron renovadas, incluso con sus vínculos fortalecidos”.

Debate en el contexto actual

Durante la entrevista, también se abordó el contexto nacional en torno a la legalización del aborto. Irazusta expresó su preocupación por lo que considera una falta de atención a las consecuencias posteriores. Según datos mencionados en la conversación, en Uruguay se registran aproximadamente 11.000 abortos anuales frente a 29.000 nacimientos. “Esto también incide en la baja natalidad y en el envejecimiento de la población”. Asimismo, cuestionó la posibilidad de reducir o eliminar los días de reflexión previos al procedimiento. “La mujer que consulta no siempre está decidida. Muchas veces está atravesando miedo o desesperación y busca una salida a su situación”.

Un retiro basado en la fe y la confidencialidad

El retiro tiene un enfoque explícitamente católico. Se apoya en la Biblia, la Eucaristía y la figura de la Virgen María como parte del proceso espiritual que proponen los organizadores. No obstante, la convocatoria es abierta, con la aclaración de que quienes participen deben conocer este marco. “Puede venir cualquiera, pero es importante saber que es un retiro católico”. Uno de los aspectos más destacados es la confidencialidad. Los participantes firman un compromiso que garantiza que todo lo compartido durante el encuentro permanecerá en reserva. “Es fundamental generar un espacio seguro. Muchas personas no quieren que se conozca su historia, y eso se respeta absolutamente”.

Detalles de la convocatoria

El retiro comenzará el viernes 17 de abril a las 18:30 y se extenderá hasta el domingo 19 a las 15:00. Los cupos son limitados debido al carácter personalizado del encuentro, aunque aún quedan algunos lugares disponibles. Los interesados pueden comunicarse al número 098 933 166 o a través del correo electrónico difundido por la organización. En caso de completarse los cupos, se ofrece la posibilidad de quedar en lista de espera para la próxima edición, prevista para octubre. Además del retiro, el equipo brinda acompañamiento individual para quienes no se sientan preparados para participar en esta instancia grupal.

Un mensaje a quienes atraviesan el dolor en silencio

Al cierre de la entrevista, Irazusta dirigió un mensaje a quienes viven esta experiencia en soledad, “Que se animen a pedir ayuda. Y si no pueden venir al retiro, que nos contacten igual. Hay otras formas de acompañar”. El objetivo principal es ofrecer contención ante situaciones de profundo sufrimiento emocional. “Es muy duro escuchar esas historias. Por eso sentimos que hay que estar y ayudar”.

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