Taller de la Buena Memoria /
Se celebra en Salto 40 años de arte, libertad y creación
Celebrar cuarenta años de existencia no es un acontecimiento menor, y mucho menos cuando se trata de un espacio dedicado al arte, la creación y la formación de artistas. El Taller de la Buena Memoria alcanza cuatro décadas de trayectoria manteniendo vivo un espíritu basado en la libertad creativa, el intercambio y la búsqueda de una voz artística propia.
La historia del taller está vinculada a sus fundadores, Pedro Peralta, Lacy Duarte y Edgardo “Piki” Flores, tres nombres para comprender el camino recorrido. A lo largo de estos años, el espacio se convirtió en un punto de encuentro para artistas de distintas generaciones, muchos de los cuales encontraron allí una forma de explorar técnicas, ideas y lenguajes personales.
Una comunidad de artistas y generaciones
Entre sus alumnos y exalumnos se encuentran Andrea Martino, Belén Touya, Fernanda Pérez, Javier Grau, Luis Correa, Lucía González Olazábal, Paola Porcile, Paula Galíndez Borgia, Pablo Martínez, Sebastiana Cabrera, Soledad Mautone, Stefania Baccino y Victoria Sánchez, integrantes de una comunidad que continúa dando vida al espíritu del taller.
En una entrevista en el Streaming de Diario La Prensa, Fernanda Pérez y otras integrantes del Taller de la Buena Memoria destacaron la emoción que significa formar parte de esta historia. Para ellas, uno de los principales valores del espacio está precisamente en la posibilidad de aprender de Pedro Peralta y, al mismo tiempo, descubrir aquello que cada persona lleva dentro.
“Él busca la manera de sacar lo que nosotros tenemos dentro”, expresaron, destacando la capacidad del maestro para acompañar a cada alumno desde sus características particulares. No se trata únicamente de aprender una técnica, sino de encontrar una forma personal de expresarse.
El grabado como lenguaje de expresión
El grabado ocupa un lugar central en esa experiencia. En el taller se trabaja con distintas técnicas, entre ellas el aguafuerte, el aguatinta y la xilografía, además de experiencias con textiles, color y otras propuestas más experimentales. Cada artista desarrolla su propia búsqueda y el resultado es una diversidad de obras en las que conviven diferentes sensibilidades.
La exposición realizada en Salto permitió precisamente mostrar esa diversidad. Cada participante presentó una obra creada en el taller, con su propia impronta y lenguaje. No existió una única temática que condicionara los trabajos: cada artista llevó a la obra su propio concepto y eligió las técnicas con las que sentía mayor afinidad.
El desafío de mostrar las propias obras
La experiencia también significó para varios de los participantes su primera exposición. Presentar públicamente una creación personal, especialmente en un lugar como Salto, tuvo un componente de emoción y orgullo.
La llegada a esta ciudad tuvo además un significado especial por su relación con los orígenes de Lacy Duarte y por la importante tradición cultural y artística salteña. Las integrantes del taller destacaron la recepción encontrada y el valor de poder compartir con el público el resultado de su trabajo.
Un taller donde también se aprende conversando
El espíritu del taller se extiende más allá de las horas dedicadas al grabado. Todos los sábados se realizan tertulias en las que se analizan obras, canciones, experiencias y viajes. Esos encuentros forman parte de un aprendizaje que trasciende la técnica y que permite compartir conocimientos, conversaciones y experiencias.
Las integrantes del taller explicaron que muchas veces la enseñanza de Peralta consiste simplemente en animar a cada persona a probar. “No hay bien o mal”, es una de las ideas que sintetizan esa filosofía. La búsqueda no apunta a una perfección determinada, sino a que cada artista pueda explorar su identidad y aquello que necesita expresar.
Salto fue parte de la celebración
Las actividades por los 40 años tuvieron en Salto. La exposición reunió los trabajos de los integrantes del taller y permitió acercar al público una parte de la producción artística desarrollada durante estos años.
La programación incluyó además encuentros para conocer la trayectoria del Taller de la Buena Memoria y la obra de Pedro Peralta. La propuesta permitió generar un intercambio directo con quienes forman parte de este espacio y compartir con el público la experiencia detrás de cada creación.
Hoy, encuentro en Chalet las nubes
La celebración continúa hoy, con una actividad abierta al público a partir de las 17:00 horas en la Casa de Enrique Amorin, conocida también como Chalet de las Nubes.
En ese encuentro, Pedro Peralta hablará sobre la trayectoria del Taller de la Buena Memoria y sobre el trabajo que desarrolla actualmente, ofreciendo una oportunidad para conocer de primera mano parte de la historia de este espacio y su evolución a lo largo de cuatro décadas.
La invitación está abierta a quienes quieran acercarse y conocer más sobre el taller, sus protagonistas y el universo creativo que se ha construido alrededor del grabado.
Mañana, poesía en homenaje a Lacy Duarte
Las actividades continuarán mañana a las 10:30 horas. Pedro Peralta realizará un recital de un poema en la calle Lacy Duarte, acompañado por integrantes y participantes de la celebración. La actividad será otra instancia para continuar compartiendo con el público la historia y el legado artístico que rodean al Taller de la Buena Memoria.
La celebración continúa en Montevideo
La celebración de los 40 años continúa con nuevas actividades. En Montevideo, el 3 y 4 de octubre, en Casa Cultus, se presentarán trabajos de grabado, pintura y diversas técnicas en el marco del Día del Patrimonio.
La propuesta permitirá continuar acercando el trabajo del taller a nuevos públicos y mostrar la diversidad de lenguajes que conviven dentro de este espacio artístico.
Artistas invitados que se suman a la celebración
También forman parte de esta celebración Carolina Cunha, Eloísa Ibarra y Florencia de Palleja, artistas invitadas cuya participación contribuye a ampliar el diálogo y el intercambio en torno a esta historia de cuatro décadas.
Una memoria que continúa creando
La historia del Taller de la Buena Memoria es, la historia de muchas personas que encontraron en el arte un espacio de libertad. Es también la historia de un maestro y de sus alumnos, de generaciones que se encuentran, aprenden y dejan sus propias huellas.
Desde este espacio corresponde expresar un especial agradecimiento a Carolina Cunha por su participación y acompañamiento, así como a todos los fundadores, alumnos, exalumnos y artistas invitados que han contribuido a mantener viva la memoria y el espíritu del Taller de la Buena Memoria.