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La temporada de esquila en España volvió a convocar a decenas de trabajadores rurales uruguayos, entre ellos varios esquiladores de Salto, Artigas, Tacuarembó, quienes desde hace años viajan al continente europeo para desempeñar una tarea altamente especializada. La demanda de mano de obra calificada por parte de empresas ganaderas dedicadas a la producción ovina ha convertido esta experiencia en una tradición que se renueva en cada zafra.

Muchos de estos trabajadores llevan más de una década alternando las campañas de esquila entre Europa y Uruguay, aprovechando la diferencia de calendarios para mantener actividad durante gran parte del año.

Buenos ingresos y mejoras para las familias

Para los esquiladores no solo representa una fuente de empleo, sino también una oportunidad para obtener ingresos superiores a los que podrían alcanzar en una zafra local. En aproximadamente dos meses de trabajo logran reunir un capital que, en numerosos casos, les ha permitido mejorar su calidad de vida.

La falta de mano de obra impulsa la contratación

La creciente demanda de trabajadores rurales en España responde, en gran medida, a la disminución de mano de obra en el campo, producto de la migración hacia las ciudades y del interés por actividades menos exigentes físicamente. Este escenario ha abierto oportunidades para esquiladores uruguayos, reconocidos por su experiencia, eficiencia y profesionalismo, cualidades que continúan posicionándolos como una referencia en el sector ovino internacional.

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