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Los demócratas siempre se han mostrado optimistas respecto a recuperar la Cámara de Representantes, pero un panorama político cambiante también ha hecho que sus esperanzas, antes improbables, de obtener el control del Senado de los Estados Unidos sean más factibles. Los altos precios de la gasolina y la creciente desconfianza de los votantes en la gestión económica del presidente Donald Trump han aumentado la preocupación republicana de que los demócratas puedan superar su ventaja de 53-47.

El Partido Republicano sigue siendo el favorito para mantener el control, dado que los demócratas necesitarían ganar en estados que suelen votar por los republicanos. Sin embargo, esas probabilidades han ido cambiando a favor de los demócratas a medida que la popularidad de Trump disminuye en las encuestas.

“En su primer mandato, la economía era su punto fuerte”, afirmó Lindsay Owens, directora ejecutiva de Groundwork Collaborative, un centro de estudios progresista especializado en temas económicos. “Ese fenómeno fue crucial para su reelección. La gente lo recordaba como un defensor de la economía”.

Pero esos índices de aprobación están cayendo en picado. Una encuesta de Associated Press-NORC publicada esta semana mostró que el 70% de los encuestados en abril desaprobaba la gestión económica de Trump, frente al 61% de marzo. Una encuesta de Fox News publicada esta semana muestra un panorama aún más desalentador para los republicanos: por primera vez desde mayo de 2010, los votantes confiaron más en los demócratas que en los republicanos en materia económica, y esta sigue siendo una de sus principales preocupaciones.

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