La economía latina de EE. UU. ya supera los USD 4,4 billones /
Pero esa riqueza no llega a la mayoría de las familias
La economía latina de Estados Unidos alcanzó USD 4.400 millones en 2024 y, si se midiera como un país independiente, sería la 4ª más grande del mundo, un salto que refleja el peso de trabajadores, empresarios y consumidores hispanos en el empleo, el consumo y la inversión, pero que también expone una brecha persistente entre esa producción y el ingreso que llega a los hogares. El dato surge del informe anual más reciente del Proyecto del PIB Latino, elaborado por UCLA y California Lutheran University y difundido por EFE en 2024. La estimación ubica a esa actividad económica por encima de países como Brasil, Francia o Japón y cerca de Alemania.
Más de la mitad de ese producto interno bruto latino proviene de servicios, comercio minorista, construcción, manufactura ligera y actividades ligadas al consumo cotidiano. En ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Chicago, Houston o Dallas, esa presencia sostiene una mayor proporción de empleos, negocios y gasto de consumo. El llamado PIB latino mide la producción anual estimada de empresas, trabajadores y consumidores hispanos en Estados Unidos. Esa magnitud resume el peso alcanzado por una comunidad que ya influye en casi todos los sectores de la economía estadounidense.
Buena parte de los USD 4.400 millones se genera en actividades de alta presencia hispana: restaurantes, bodegas, supermercados, servicios de entrega, construcción, transporte, limpieza y cuidado personal. El informe también señala un crecimiento de profesionales latinos en salud, tecnología y servicios financieros. En California, Texas, Florida y Nueva York, el aporte de trabajadores y consumidores latinos tiene un peso central en ramas como la restauración, la construcción y remodelación, la logística, el transporte y el comercio minorista.
El tamaño de esta economía no equivale de manera automática a una mejora proporcional en la situación material de las familias. El texto difundido por la agencia advierte que millones de hogares latinos siguen enfrentando salarios más bajos, menor acceso al crédito y más obstáculos para comprar vivienda o acumular patrimonio. El punto central es una paradoja: la comunidad aporta una parte creciente de la riqueza del país, pero el ingreso promedio de un trabajador hispano continúa por debajo del de otros grupos. Un hogar latino típico gana menos que un hogar blanco no hispano y soporta costos de vivienda elevados, menor patrimonio y menos acceso a créditos favorables.