Las grandes hoteleras de Cuba /
Su salida plantea dudas sobre el futuro del sector turístico
El cese de operaciones de Meliá en Cuba marcó un hito para la presencia de las grandes cadenas hoteleras españolas en la isla y abre interrogantes sobre el futuro del sector turístico cubano, una de las fuentes de ingresos principales para las arcas del régimen liderado por Miguel Díaz-Canel. Meliá dejó de gestionar los hoteles que operaba en la isla —propiedad del Estado cubano—, que a principios de año sumaban 34 establecimientos, aunque esa cifra se había reducido paulatinamente debido a la crisis energética, la escasez de turistas y las sanciones estadounidenses.
En un comunicado difundido el martes, Meliá señaló que el final de actividades se debe a “notables dificultades operativas, legales y económico-financieras” que imposibilitaban “de hecho y de derecho” cualquier “mínima estabilidad operativa”.
La salida de Meliá sigue la tendencia de otros grandes operadores internacionales. Las cadenas Iberostar (18 hoteles), Blue Diamond (60 hoteles) y Archipielago International (6 hoteles) también abandonaron la gestión de todos sus establecimientos en la isla. La española Barceló, que llegó a operar dos hoteles en la isla, tampoco mantiene presencia en el país.
Desde los años 90, Cuba representó una apuesta estratégica para Meliá e Iberostar, que combinaron ofertas de sol y playa en complejos de “all inclusive (todo incluido)” y hoteles urbanos orientados al turismo histórico y cultural. Estas compañías fueron de las primeras en llegar tras la apertura de la isla al turismo internacional.