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La Unidad de Quemados y Rehabilitación del Hospital Pediátrico Pereira Rossell atiende un promedio de 150 niños por mes, de los cuales entre 20 y 30 necesitan cirugía. Las cifras son altas y preocupan, sobre todo este año donde los casos de quemaduras de invierno comenzaron antes de lo habitual.

“En mayo ya tenemos un número de niños que sobrepasa el mayo del año pasado, y queremos hacer hincapié en los cuidados que hay que tener. Entonces pedimos que los padres tengan cuidado en cuanto a lo que es el fuego, el agua caliente -a través de lo que es la caldera, la jarra eléctrica, el mate, el agua para las bolsas. El 80% de los accidentes son intradomiciliarios, y a su vez dentro de eso, mayoritariamente en la cocina”, indicó la directora de la unidad, Beatriz Manaro.

 “La mayoría de las quemaduras son en menores de cinco años”, añadió y en ese sentido explicó que si les cae una taza con agua caliente o un té desde arriba de una mesa, puede generar un área de quemadura muy grande. La doctora señaló que el trauma que genera una quemadura en un niño puede durar décadas y condicionarlo de por vida.

 

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