Uruguay ante dura realidad /
Bajo crecimiento y en política corrimiento a la derecha
Un análisis conjunto del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) y Equipos Consultores dejó planteadas dos señales de alerta para Uruguay: el debilitamiento de las perspectivas económicas y un cambio y desinterés en lo político. En materia económica, el director ejecutivo del CED, Agustín Iturralde, redujo a 0,9% la proyección de crecimiento para 2026, una cifra que ubicaría a Uruguay entre los países de menor expansión de América Latina. La estimación contrasta con las previsiones utilizadas en el Presupuesto y la Rendición de Cuentas, que contemplaban un escenario considerablemente más favorable.
Baja inversión y necesidad de crecer
Para Iturralde, el principal problema está en la baja inversión, que permanece por debajo del 16% del PIB y resulta insuficiente para sostener un crecimiento capaz de mejorar significativamente el bienestar de los uruguayos. También advirtió sobre la pérdida de competitividad, la baja rentabilidad empresarial y un crecimiento de los salarios reales por encima de la productividad, factores que dificultan la generación de empleo. El economista planteó la necesidad de volver a colocar el crecimiento en el centro de la agenda, actuando sobre productividad, mercado laboral, energía, tributación y reducción de trabas burocráticas. Como ejemplos regionales mencionó a Chile, Paraguay y Costa Rica, países que vienen desarrollando políticas más agresivas para atraer inversiones.
En lo político desilusión y corrimiento a la derecha
El panorama político tampoco aparece despejado. El director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnabar, señaló un deterioro del humor de los uruguayos, con una sociedad más negativa e inquieta y una peor evaluación tanto del gobierno como de la situación económica. La aprobación del presidente Yamandú Orsi se ubica en 28%, frente a 51% de desaprobación, aunque en los últimos meses se registró una pequeña recuperación. El dato llamativo es que esa mejora proviene principalmente de sectores opositores, mientras que entre los votantes frenteamplistas la evaluación permanece estable.
Otro fenómeno que merece atención es el creciente desinterés por la política: 35% de los uruguayos afirma que la política no le interesa nada. Zuasnabar advirtió que la confrontación puede estar provocando que una parte de la ciudadanía perciba que la política no consigue resolver sus problemas cotidianos. A esto se suma un posible corrimiento ideológico hacia la derecha. En 2026, la identificación con la derecha supera en ocho puntos a la identificación con la izquierda, aunque el analista aclaró que todavía deben observarse nuevas mediciones para determinar si se trata de una tendencia consolidada.
Así, el gobierno enfrenta un doble desafío: reactivar una economía que pierde dinamismo y recuperar la confianza de una sociedad cada vez más distante de la política. La segunda mitad del período será clave para saber si estas señales constituyen un episodio coyuntural o el comienzo de un cambio más profundo.