Familia, límites y armonía /
Las claves de la Dra. Rosa Blanco para afrontar crisis sin perder lo esencial
La familia continúa siendo uno de los principales espacios donde las personas aprenden a vincularse, amar, convivir y desarrollarse. Para la médica pediatra y terapeuta familiar Rosita Blanco, con 34 años de trayectoria profesional, comprender su funcionamiento implica reconocer que no existen modelos únicos ni familias perfectas, sino estructuras diversas que atraviesan distintas etapas y circunstancias.
En una entrevista en el streaming de Diario La Prensa, Blanco destacó que la familia constituye un pilar fundamental para el desarrollo humano. En ese ámbito se transmiten valores, hábitos y normas que permiten a sus integrantes incorporarse progresivamente a la comunidad y a la sociedad.
La Dra. Destacó que no se puede hablar de una única forma de organización familiar. Matrimonios, familias monoparentales, hogares con varias generaciones, familias atravesadas por enfermedades, discapacidades o situaciones de violencia presentan dinámicas diferentes. Por eso, los conceptos vinculados a los roles y límites familiares deben comprenderse de acuerdo con cada realidad.
Roles claros y jerarquías que permitan convivir
Uno de los aspectos señalados por Blanco es la importancia de que cada integrante pueda ocupar el rol que le corresponde dentro de la estructura familiar. Inspirándose en conceptos de la terapia familiar estructural, explica que la familia funciona como un sistema y que dentro de él existen diferentes subsistemas y jerarquías.
En una familia organizada, los adultos deben poder tomar decisiones y establecer acuerdos respecto de cuestiones fundamentales, como la crianza, la educación o el cuidado de los hijos. No se trata de imponer una autoridad rígida, sino de reconocer responsabilidades y mantener una comunicación adecuada entre quienes ocupan posiciones equivalentes.
En la oportunidad también puso el foco en los límites. Estos deben ser claros, pero al mismo tiempo flexibles. Cuando son excesivamente rígidos, pueden aparecer dificultades de comunicación, hostilidad y conflictos. Cuando son demasiado difusos, en cambio, los roles pueden confundirse y cualquier persona puede terminar interviniendo en decisiones que corresponden a otros integrantes del hogar.
La flexibilidad resulta necesaria porque las familias cambian. Una enfermedad, la llegada de un nuevo integrante, el cuidado de un abuelo, una separación o cualquier otra circunstancia puede modificar la dinámica cotidiana y exigir nuevos acuerdos.
Cuando la crisis de pareja afecta a toda la familia
Las separaciones representan uno de los escenarios donde más claramente pueden alterarse los roles familiares. Blanco sostiene que una crisis de pareja no debería transformarse necesariamente en una crisis entre padres e hijos.
Aunque los adultos dejen de convivir o atraviesen una relación conflictiva, deben procurar conservar sus roles parentales. El padre debe continuar ejerciendo su función de padre y la madre la suya, evitando que los hijos queden atrapados en el conflicto de los adultos.
En estas situaciones pueden aparecer roles adaptativos. Un hijo puede convertirse en mediador entre sus padres o en el integrante que parece cargar con los problemas de toda la familia. Para la terapeuta, es importante no convertir esas conductas circunstanciales en obligaciones permanentes.
Una intervención que funcionó una vez no significa que ese niño deba asumir para siempre la responsabilidad de resolver los conflictos familiares. Los roles pueden cambiar y las familias necesitan desarrollar distintas herramientas para enfrentar sus dificultades.
No decidir en medio del agotamiento
Blanco también llama a reflexionar sobre la influencia del estrés y el cansancio en las decisiones familiares. Muchas parejas atraviesan períodos de sobrecarga laboral, dificultades económicas, problemas de salud o responsabilidades vinculadas a la crianza. En ese contexto, los pequeños conflictos cotidianos pueden terminar adquiriendo una dimensión mayor.
Por eso, propone detenerse, descansar y evaluar las decisiones con perspectiva. Una determinación tomada durante un momento de agotamiento puede tener consecuencias importantes, mientras que un acuerdo sencillo puede contribuir a modificar una dinámica conflictiva.
La terapeuta plantea que las familias ensayan distintas “soluciones” frente a las crisis y que es necesario darse tiempo para observar si realmente funcionan. En una sociedad marcada por la falta de tiempo, esa evaluación suele quedar relegada.
Del conflicto al cuidado de lo esencial
Para Blanco, la armonía familiar no significa ausencia de problemas. Las crisis son parte de la vida y pueden surgir por factores internos o externos. La verdadera fortaleza de una familia se demuestra cuando sus integrantes cuentan con recursos para atravesarlas, sostenerse y aprender de ellas.
En ese proceso, valores como la confianza, el respeto, la solidaridad y la tolerancia adquieren un papel central. Diferencia, entre una casa y un hogar: una casa es un espacio físico; un hogar debe ser un lugar donde exista cuidado y donde el amor funcione como herramienta fundamental.
En particular, llama a proteger a los integrantes más vulnerables, especialmente los niños y las personas que dependen del cuidado de otros. También advierte que la violencia constituye una de las mayores amenazas para la vida familiar.
“Cuando toque sufrir, hacerlo con dignidad”
Rosita Blanco dejó un mensaje basado en la responsabilidad individual. No existen familias perfectas o imperfectas, sino personas que pueden comprometerse con la construcción de una vida en común y procurar que sus integrantes sean mejores.
Incluso cuando una relación llega a su fin, sostiene que no debería perderse el respeto por aquello que alguna vez unió a sus protagonistas. Separarse no implica borrar la historia compartida ni convertir al otro en un enemigo.
Cada persona debe hacerse responsable de la parte que le corresponde, especialmente en momentos de crisis. Evitar el dolor innecesario, proteger a los más vulnerables y conservar el respeto son decisiones que también tienen un impacto social.