La época del durazno, sabor, frescura y beneficios para la salud
Con la llegada de la temporada de duraznos, esta fruta se convierte en una de las protagonistas de la mesa. Además de ser deliciosa y refrescante, ofrece múltiples beneficios para la salud gracias a su contenido de vitaminas, minerales y fibra.
Entre sus principales aportes se encuentran las vitaminas A, B1, B2 y C. La vitamina A contribuye al crecimiento y la división celular, fortalece el sistema inmunológico y favorece la salud visual. La B1 es necesaria para el desarrollo y funcionamiento de las células, además de ayudar al organismo a obtener energía de los alimentos. Por su parte, la B2 participa en la producción de glóbulos rojos y en el aprovechamiento de la energía.
La vitamina C, reconocida por su acción antioxidante, contribuye al funcionamiento del sistema inmunológico y al mantenimiento de la piel, los huesos y el tejido conectivo.
Otro de sus beneficios es su contenido de fibra, que favorece la salud intestinal y ayuda a prevenir el estreñimiento. También contribuye al cuidado de las mucosas y al mantenimiento de una piel saludable.
Cómo elegir los mejores duraznos
A la hora de comprarlos, conviene elegir aquellos que no presenten golpes ni magulladuras y que estén ligeramente suaves al tacto. Si se encuentran demasiado blandos, probablemente hayan superado su punto ideal de maduración, aunque pueden aprovecharse perfectamente para preparar una rica mermelada casera.
Versátiles y deliciosos
El durazno puede disfrutarse solo, como postre o colación, pero también es un excelente ingrediente para licuados y batidos. Combina muy bien con kiwi, banana, naranja y frutillas, entre otras frutas.
Algunos datos para conservarlos mejor
Originario de Asia, el durazno continúa madurando después de la cosecha. Puede conservarse fuera de la heladera durante aproximadamente tres a cinco días, dependiendo de su grado de maduración y de la temperatura ambiente.
Un indicador para reconocer su punto justo es observar el llamado «color de fondo», que se encuentra detrás de las tonalidades rojizas de la piel. Cuando ese color comienza a acercarse al amarillo, es señal de que la fruta está madurando.
Aprovechar la temporada es una excelente oportunidad para incorporar frutas frescas, sabrosas y nutritivas a nuestra alimentación cotidiana.