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En un contexto donde las problemáticas juveniles ganan visibilidad y complejidad, la directora de Juventud del gobierno departamental de Salto, Lucía Molinari, plantea una gestión basada en el contacto directo con los jóvenes y en políticas que apunten tanto a la contención como al desarrollo. Escribana de profesión y oriunda de Paysandú, Molinari eligió Salto como su lugar en el mundo y hoy asegura que su rol en la función pública es una forma de retribuir lo recibido.

“Salto me dio oportunidades que no encontré en mi ciudad natal. Por eso decidí involucrarme en política, para devolver aunque sea una parte de todo lo que me brindó esta sociedad”.

Una gestión con los pies en el territorio

Lejos de una conducción centrada en el escritorio, Molinari destaca la importancia del trabajo territorial. Su enfoque se basa en escuchar directamente a los jóvenes en sus propios entornos, entendiendo que las realidades varían significativamente entre barrios y contextos sociales.

“No me gusta pensar políticas desde una oficina. Prefiero ir, hablar, escuchar y entender qué necesitan realmente los jóvenes. Ellos tienen que decirnos qué esperan de nosotros”, señaló. En ese sentido, remarcó que los intereses y preocupaciones no son los mismos entre quienes viven en el centro y aquellos de zonas más alejadas o vulnerables.

Esta cercanía le permite ajustar las propuestas y diseñar iniciativas más acordes a las distintas realidades, en un departamento donde la diversidad social exige respuestas diferenciadas.

Salud mental y prevención, prioridades urgentes

Una de las preocupaciones de la Dirección de Juventud es la salud mental. Molinari advierte sobre el aumento de situaciones de violencia y conductas de riesgo entre jóvenes, un fenómeno que ya no es ajeno a la realidad local.

“La violencia en espacios públicos, en centros educativos o a la salida de eventos es algo que antes parecía lejano, pero hoy está presente. Y eso nos obliga a actuar”.

Frente a este escenario, la estrategia no se limita a charlas o intervenciones puntuales. La propuesta apunta a reducir los tiempos de ocio sin contención, considerados un factor de riesgo.

“Un joven que no tiene nada para hacer empieza a llenar ese vacío con ideas que muchas veces no son positivas. Por eso buscamos generar actividades, talleres y espacios donde puedan canalizar su energía de forma saludable”.

El objetivo es lograr un equilibrio entre la salud mental y física, promoviendo hábitos que contribuyan al bienestar integral.

Inclusión y oportunidades para todos

Otro de los pilares de la gestión es la inclusión. La directora subraya la necesidad de llegar a todos los jóvenes del departamento, especialmente a aquellos que viven en zonas rurales o con menos acceso a recursos.

“Los jóvenes del interior muchas veces quedan relegados por la distancia. Queremos que eso deje de pasar”.

En paralelo, se busca nivelar oportunidades entre quienes cuentan con más recursos y aquellos que enfrentan mayores dificultades. La inclusión, no es solo un objetivo, sino una condición necesaria para construir una sociedad más equitativa.

El impulso al talento joven

Entre las iniciativas destacadas se encuentra un concurso de bandas de rock dirigido a jóvenes, que ya cuenta con varias etapas en desarrollo. Más allá de la competencia, el propósito es visibilizar el talento emergente.

“Nos sorprendió la cantidad de bandas que hay. Muchos jóvenes tienen un enorme potencial, pero no siempre tienen espacios para mostrarlo”.

La misma lógica se aplica a otras expresiones culturales, como el hip hop y el arte urbano. En reuniones recientes, la directora recibió a jóvenes artistas que trabajan en grafiti y otras disciplinas, quienes manifestaron las dificultades económicas para participar en eventos o difundir su trabajo.

“Queremos ayudarlos a que lleguen a un público más amplio, que la gente vea que no están en la calle haciendo daño, sino creando, haciendo arte”.

El desafío de equilibrar roles

Además de su función pública, Molinari es madre y trabajadora independiente, una combinación que describe como exigente pero gratificante. Reconoce que la gestión demanda muchas horas, aunque asegura que la vocación hace la diferencia.

“Cuando te gusta lo que hacés, el tiempo pasa sin darte cuenta. El desafío es organizarse y cumplir con todo, tanto en lo profesional como en lo personal”.

Un mensaje de esperanza

Hacia el cierre, Molinari dejó un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes: esperanza y compromiso. Reconoció que el acceso al empleo y la estabilidad son preocupaciones centrales, pero aseguró que desde su área trabajan para generar mejores condiciones.

“Queremos que sepan que hay una puerta abierta, que vamos a acompañarlos y ayudarlos a alcanzar sus objetivos”.

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